miércoles, 28 de septiembre de 2016

Las sanciones económicas, principal obstáculo para el desarrollo de Cuba




Introducción

A pesar del establecimiento de un diálogo histórico con La Habana el 17 de diciembre de 2014 y pese a la visita oficial del presidente Barack Obama a la isla en marzo de 2016, Washington sigue aplicando sanciones económicas contra la población cubana, suscitando la incomprensión de la comunidad internacional. Establecidas en 1960, en plena Guerra Fría, las sanciones perduran más de medio siglo después, ocasionan importantes dificultades a la economía cubana e infligen sufrimientos inútiles a las categorías más vulnerables de la población. Su costo elevado y su alcance extraterritorial motivan el rechazo unánime de la comunidad internacional. No obstante la resolución de este conflicto asimétrico depende del poder ejecutivo estadounidense, que dispone de las prerrogativas necesarias para desmantelar gran parte de la red de sanciones impuestas a la isla.

Costo de las sanciones económicas

El 13 de septiembre de 2016 Barack Obama volvió a renovar por un año la Ley de Comercio con el Enemigo, una legislación de 1917 utilizada por primera vez por el presidente John F. Kennedy en 1962 para imponer sanciones económicas totales a Cuba, que prorroga el estado de sitio contra la isla. Esta ley, prorrogada cada año por los nueve presidentes de Estados Unidos desde esa fecha, sólo se aplica contra La Habana [1].
Una vez más el impacto de las sanciones ha sido dramático para la economía y la sociedad cubanas. En un año, de abril de 2015 a marzo de 2016, costaron 4.680 millones de dólares a la isla según Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores. En su informe anual sobre las sanciones económicas, las autoridades cubanas estimaron los daños causados a nivel nacional. Resultaron afectados particularmente tres sectores. Primero las exportaciones, ya que Cuba no puede vender bienes ni servicios a Estados Unidos. Luego el costo producido por la búsqueda de mercados alternativos geográficamente alejados de la isla. Y finalmente el impacto financiero, pues Cuba todavía no puede usar el dólar en sus transacciones internacionales, a pesar de las declaraciones del presidente Obama sobre la supresión de esta restricción. “No existe elemento en nuestras vidas en el que no esté presente su impacto”, concluyó Bruno Rodríguez [2]. En total las sanciones económicas han costado 125.000 millones de dólares a Cuba desde su implementación en los años 1960 [3].
Otros sectores vitales, como el de la salud, resultan afectados por las sanciones económicas. Sólo para citar un ejemplo, Cuba no puede adquirir los estimuladores cerebrales profundos, que permiten tratar las enfermedades neurológicas, que produce de modo exclusivo la empresa estadounidense Medtronic. Varios centenares de pacientes cubanos con la enfermedad de Parkinson, que podrían beneficiar de una mejor calidad de vida gracias a este equipo, se ven privados de él a causa de un diferendo político que opone Washington a La Habana desde hace más de medio siglo [4].

Aspecto extraterritorial de las sanciones

A pesar del acercamiento histórico de diciembre de 2014, varias entidades internacionales fueron fuertemente sancionadas después de esa fecha por realizar, en perfecta legalidad con el derecho internacional, transacciones financieras con Cuba. Así, en mayo de 2015, el banco francés BNP Paribas fue condenado a una multa record de 8.900 millones de dólares por mantener, entre otros, relaciones financieras con Cuba [5]. En octubre de 2015 otro banco francés, Crédit Agricole, tuvo que pagar una multa de 1.116 millones de dólares por el mismo motivo. Conviene recordar que BNP Paribas y Crédit Agricole no violaron ninguna ley francesa y respetaron escrupulosamente el derecho europeo y el derecho internacional. Washington aplicó de modo extraterritorial, es decir ilegal, sus sanciones contra Cuba. Otras entidades financieras también fueron fuertemente sancionadas. Así el banco alemán Commerzbank tuvo que pagar una multa de 1.710 millones de dólares y puso término a todas sus relaciones con Cuba [6]. El poder ejecutivo estadounidense tomó todas estas decisiones.

Margen de maniobra del presidente Obama

No obstante, el presidente Obama lanzó varios llamados al Congreso convidándolo a poner fin al estado de sitio anacrónico, cruel e ineficiente. Expresó varias veces su oposición al mantenimiento de medidas de retorsión económica que además de afectar gravemente el bienestar de los cubanos han aislado a Estados Unidos en la escena internacional. Durante su histórico viaje a Cuba admitió lo siguiente: “La política de Estados Unidos ha fracasado. Debemos tener la valentía de reconocer esta verdad. Una política de aislamiento elaborada para la Guerra Fría no tiene ningún sentido en el siglo XXI. El embargo sólo hace daño al pueblo cubano en vez de ayudarlo. Es una carga de otro tiempo que pesa sobre el pueblo cubano”. La comunidad mundial, favorable a la resolución pacífica de este conflicto, aplaudió este discurso marcado por la lucidez [7].
Sin embargo la retórica constructiva de Barack Obama no ha sido corroborada por hechos tangibles, a pesar de sus prerrogativas como jefe del poder ejecutivo. Es verdad que el presidente de Estados Unidos restableció el diálogo político con Cuba en diciembre de 2014, amplió el número de categorías de ciudadanos estadounidenses autorizados a viajar a la isla en enero de 2015, retiró a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo en mayo de 2015, restableció los lazos diplomáticos con la reapertura de embajadas en Washington y La Habana en julio de 2015, autorizó la exportación de bienes y servicios en el campo de las telecomunicaciones en marzo de 2016 (sólo hacia el sector no estatal) y facilitó la reanudación del transporte marítimo de pasajeros entre ambas naciones en mayo de 2016 y de los vuelos comerciales en agosto de 2016.
No obstante, más allá de estas medidas positivas pero muy limitadas, el presidente de Estados Unidos dispone de todo el margen de maniobra necesario para desmantelar la casi totalidad de la red de sanciones impuestas desde 1960, sin necesitar la autorización del Congreso. Barack Obama podría autorizar a las empresas cubanas a abrir cuentas bancarias en Estados Unidos para facilitar las transacciones comerciales y financieras. Podría también poner fin a la persecución financiera contra Cuba, de la cual han sufrido muchos bancos internacionales. En total la administración de Obama infligió multas por un importe total de 14.000 millones de dólares a diversas entidades bancarias del mundo por sus relaciones con la isla del Caribe. Del mismo modo, la Casa Blanca podría permitir el comercio bilateral entre las empresas cubanas y estadounidenses (importaciones/exportaciones). También podría consentir a los capitales estadounidenses la posibilidad de hacer inversiones en Cuba. Por fin, podría, por ejemplo, eliminar la restricción que impide que todo barco, cual fuere su origen, que transporte mercancía a Cuba, entre en un puerto estadounidense durante los siguientes seis meses [8].
Sólo hay cuatro sectores que el poder ejecutivo no puede tocar sin el acuerdo del Congreso. El Presidente Obama no puede autorizar el comercio entre las subsidiarias de las empresas estadounidenses ubicadas en el exterior y Cuba (Ley Torricelli de 1992). En cambio, puede permitir el comercio entre la empresa matriz instalada en Estados Unidos y las empresas cubanas, lo que hace que resulte de facto inútil toda transacción con una subsidiaria establecida en un tercer país [9].
Del mismo modo, Barack Obama no puede permitir el turismo ordinario en Cuba (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente multiplicar el número de categorías de ciudadanos autorizados a viajar a la isla y ampliar su definición. Así, la Casa Blanca podría redefinir la noción de “viaje cultural” e integrar por ejemplo la visita de un simple museo. De este modo todo ciudadano que se comprometa a visitar un museo durante su estancia en Cuba podría beneficiarse de la categoría “viaje cultural” [10].
Sin el acuerdo del Congreso, el presidente Obama tampoco puede autorizar la venta a crédito de materias primas alimenticias (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente consentir la venta a crédito de todo producto no alimenticio, lo que limitaría considerablemente el impacto de la sanción [11].
Finalmente la Casa Blanca no puede permitir las transacciones con las propiedades estadounidenses nacionalizadas en los años 1960 (Ley Helms-Burton de 1996). No obstante, puede abrir la vía a todo negocio que implique las demás propiedades de la isla [12].

Rechazo unánime de las sanciones

Todos los sectores de la sociedad estadounidense están a favor del levantamiento de las sanciones económicas. El mundo de los negocios, mediante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, desea fuertemente su fin pues ve un mercado de 11 millones de habitantes a 150 kilómetros de las costas estadounidenses que acoge a otros inversionistas internacionales. La opinión pública favorece a más del 70 % la normalización completa de las relaciones bilaterales entre ambas naciones, pues no entiende por qué su gobierno le prohíbe viajar a Cuba para hacer turismo ordinario. Las autoridades religiosas, mediante el Consejo Nacional de Iglesias, han condenado las sanciones por el sufrimiento que infligen a la población de la isla. Los cubanoamericanos, con un 63 % según un sondeo de septiembre de 2016, también son partidarios del levantamiento de las sanciones, pues saben que las medidas económicas hostiles afectan a sus familiares en la isla [13]. Por fin conviene recordar que en 2015, por vigesimocuarta vez consecutiva, 191 países sobre 193 pidieron el fin del estado de sitio contra la isla durante la reunión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas [14].

Un conflicto asimétrico

Algunos observadores consideran que Cuba debe responder a los gestos que realizó el presidente Obama con cambios de orden interno. Olvidan de hecho el carácter asimétrico del conflicto. En efecto, en el diferendo que opone Washington a La Habana, la hostilidad es unilateral. Cuba no impone sanciones económicas a Estados Unidos, no ocupa de modo ilegal una parte de su territorio soberano (Guantánamo), no financia abiertamente a una oposición interna con el objetivo de conseguir un “cambio de régimen”, no roba el capital humano como lo hace la Ley de Ajuste Cubano, no realiza transmisiones ilegales destinadas a fomentar la subversión interna –como es el caso con Radio y TV Martí- Por otra parte, Cuba es una nación independiente y según el derecho internacional y desde el Congreso de Westfalia de 1648, que reconoce la igualdad soberana entre los Estados, los cambios en la isla son competencia exclusiva del pueblo cubano, el único que puede decidir su sistema político y su modelo de sociedad.

Conclusión

Las sanciones contra Cuba son anacrónicas, crueles e ineficientes. Tienen un impacto desastroso sobre la economía cubana y afectan durablemente el bienestar de la población de la isla. A pesar de las declaraciones constructivas de la Casa Blanca a favor de un levantamiento de este estado de sitio, no se ha adoptado ninguna medida de envergadura para aliviar a los cubanos de este estrangulamiento económico que dura desde hace más de medio siglo y que la comunidad internacional condena de modo masivo. Desde luego, ninguna normalización completa de las relaciones será posible mientras esté en vigor esta política hostil.

Salim Lamrani
Alainet

Notas:

[1] EFE, «Obama renueva Ley de Comercio con el Enemigo que sustenta el embargo a Cuba”, 13 de septiembre de 2016.
[2] Óscar Figueredo Reinaldo, José Raúl Concepción & Layrene Pérez, «En un año el bloqueo restó cuatro mil 680 de dólares a la economía cubana», 9 de septiembre de 2016.
[3] Ibid.
[4] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba.pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).
[5] Le Monde, « La BNP Paribas formellement condamnée à une amende record aux Etats-Unis», 1 de mayo de 2015.
[6] Bruno Rodríguez, «Le blocus économique, commercial et financier appliqué à Cuba continue d’exister pleinement et complètement», 28 de octubre de 2015. http://fr.granma.cu/mundo/2015-10-28/le-blocus-economique-commercial-et-financier-applique-a-cuba-continue-dexister-pleinement-et-completement (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016) ; República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, op. cit.
[7] Barack Obama, «Remarks by President Obama to the People of Cuba», The White House, 22 de marzo de 2016. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/03/22/remarks-president-obama-people-cuba (sitio consultado el 17 de septiembre de 2016).
[8] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba.pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Ibid.
[12] Ibid.
[13] EFE, «Mayoría cubanoamericanos quiere fin embargo, pero no cree en cambios en Cuba», 14 de septiembre de 2016.
[14] Nations unies, «191 países piden en la Asamblea General el fin del bloqueo contra Cuba», 27 de octubre de 2015. http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=33704#.V-ACGXrj-2U (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).

Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016.

http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html

lunes, 26 de septiembre de 2016

Gagarin, un hombre en el espacio




La conquista del cosmos fue algo que conmovió a la humanidad, cuando se escriba la historia del siglo XX, no se podrá ignorar este acontecimiento. Pero, ¿quién era Yuri Aleseievich Gagarin? El filme Gagarin, un hombre en el espacio, nos muestra en retrospectiva o flash back sus orígenes.
El padre es un carpintero que quiere que su hijo siga su camino, le dice cosas interesantísimas sobre la madera y la naturaleza, pero Gagarin quería tener un destino diferente. La madre, era la típica madre rusa, sobreprotectora y llena de presagios sobre el destino de su hijo.
El filme, dirigido por Pavel Parkhomenko, tiene una constante en su narrativa: es muy exacto y no incurre en triunfalismos o en grandes secuencias para decir la verdad. Se eligió un tono menor para narrar esta proeza.
La película se rodó en el escenario natural de Baikonur, centro de operaciones espaciales en esa época. Se puede apreciar la precariedad de los instrumentos, así como la dureza del entrenamiento. No era etapas de refinamientos en el diseño, sino de buscar soluciones para llevar a cabo esta tarea que parecía un sueño de ciencia ficción.
Este hombre que fue enviado al espacio el 12 de abril de 1961, existió, y la película se basa en hechos absolutamente reales. Gagarin era un personaje proveniente de las filas del ejército soviético. Era solamente un teniente. Junto con un grupo de jóvenes con quienes comparte el entrenamiento, que supervisa un oficial soviético de alto rango que no aparece en uniforme, sino con un sobretodo negro. Este oficial que también existió en la vida real, no solo supervisa el entrenamiento, sino que tenía una relación de padre a hijo con los jóvenes soldados.
El actor que encarna a Gagarin es, Yaroshlav Zhalnin, quien se sometió a un entrenamiento a la altura del desafío, trabajando con un entrenador personal antes de empezar a rodar y probando todo tipo de maniobras.
Entre otras difíciles pruebas vemos cómo suceden las pruebas en sus situaciones más extremas. El tiempo pasa y del grupo quedan dos de los cuales saldría el primer hombre al espacio. Eran Gagarin y Titov.
Las secuencias finales son en una pequeña habitación con dos camas pequeñas, allí los dos candidatos pasan la noche en víspera del lanzamiento. No saben quién irá primero. Eso solo se revela en el momento preciso. Los dos jóvenes, según se suponen que duermen, se saben observados, es necesario para deducir su estado de ánimo. Bromean un poco sobre la historia y el futuro. No hay envidias ni competencias. En un momento determinado, Titov le dice a Gagarin: “No te preocupes, se enviarán muchos hombres al espacio, pero siempre recordarán al primero”.
El día decisivo llaman a Gagarin, se hace un silencio enorme en todo el cosmódromo. El joven avanza hacia la nave Vostok, y en su camino algunos miembros del equipo lo miran con admiración y ¿por qué no?, algo de envidia.
El joven se instala en la nave, conoce los mecanismos, porque los ha ensayado miles de veces en la tierra. Lo interesante es que de todos, me refiero incluso al alto oficial, el que parece estar más relajado y evidentemente eufórico, es el joven piloto.
Se produce el despegue con la ansiedad que despierta, sobre todo en tierra, el rugido con el que comienza esta proeza. La nave va tomando su curso y Gagarin es constantemente chequeado por un puesto de mando. Gagarin –en el mejor momento de su magistral actuación- comienza a narrar lo que ve: la corteza terrestre, luego dice: “aquí está Rusia”, sigue avanzando y con un tonito un poco humorístico dice: “ahora paso sobre los Estados Unidos”.
Todo parece transcurrir con naturalidad, y entonces se produce una situación de alarma, algunos circuitos automáticos están fallando, Gagarin no se entera de esto, mientras que en tierra, todos tratan de que la misión continúe. Se restablece la calma, no hay que pasar a medidas más extremas, el vuelo termina y la nave toca tierra con nuestro primer cosmonauta.
No puedo dejar de narrar un hecho simpático. En un koljoz solitario, una anciana y su nieta ven algo en el cielo, cuando es claro que se trata de una figura humanoide, la anciana se alarma y le dice a la niña: “Vámonos que eso puede ser un marciano”.
En tierra se celebra el aterrizaje con gran emoción en el cosmódromo. A través de la radio se escucha el comunicado oficial en la voz inconfundible del narrador de Radio Moscú confirmando el éxito de la misión. El pueblo se lanza a las calles, y por cierto, algunas imágenes de archivos que se incorporan a este filme son muy atractivas. El padre de Gagarin está pescando, cuando se entera, le dicen que es un mayor de las fuerzas armadas el protagonista, y entonces dice: “No, ese no es mi hijo, él es solo teniente”.
Poco tiempo después Gagarin estuvo en Cuba donde tuvo un recibimiento caluroso y espontáneo. Una imagen de él abrazando a Fidel Castro tomada por el fotógrafo Osvaldo Salas, le dio la vuelta al mundo.
Posteriormente le tocaría el turno de volar al cosmos a Titov. El mérito de Gagarin es mitológico, pero lo cierto es que después de él el hombre en el cosmos dejó de ser un enigma para la entonces Unión Soviética.

Miguel Torres

domingo, 25 de septiembre de 2016

““Vivir quiere decir tomar partido”. Entrevista con Arnoldo Fernández




El periodista Arnoldo Fernández me envió un cuestionario para su blog Caracol de agua. Estas fueron mis respuestas.

1-Escribir un libro es crear una relación entre un soporte y un receptor; en el caso del blog tiene mayor alcance, aunque no deja de ser la misma relación: ¿Cómo se articula entonces desde un blog la idea del “yo” y la del “otro”?
En el caso del libro, un lector puede hacer llegar su opinión al autor a través de la editorial, encontrar al escritor en una conferencia, o de modo fortuito en la calle, pero eso dependerá siempre del poderío y alcance de la institución editora y su sinergia con los medios de comunicación para promover el libro y el autor en determinado contexto político y social.
Aunque en el blog los intermediarios -editorial y medios de comunicación- desaparecen, la web 2.0 no deja de expresar un contexto de desigualdades, donde las diferencias entre la intensidad, frecuencia y alcance con que pueden expresarse las voces, de acuerdo con su condición económica y social, lejos de disminuir se han multiplicado. Por eso el “yo” que sostiene un blog, si es honesto, no puede olvidar que es parte de una privilegiada minoría y que ese “otro”, aun cuando puede llegar a ser una presencia múltiple y constante, no es representativo de la diversidad de voces que pueden existir sobre determinado asunto; más cuando, como ha explicado Glenn Greenwald, existen programas que “amenazan la integridad de la propia Internet, utilizada como espacio para la propaganda difundida por Estados que disfrazan su voz en línea, y la presentan como libre expresión y organización”.
Sin dejar de tomar eso en cuenta, la velocidad y cercanía con que se recibe la retroalimentación y la posibilidad de interactuar con ese “otro”, enriquecen, aportan y hacen crecer a quien hace un blog, siempre que sepa discriminar el trigo de la paja, estimular las voces más valiosas y lidiar inteligentemente con los argumentos de quienes te adversan, que no por ello deben ser siempre desestimados. De los foristas de mi blog, o de quienes comentan o comparten lo que publico allí en las redes sociales, han emergido excelentes colaboradores, contenidos que nunca hubiera publicado porque los desconocía, o temas que no pensaba abordar pero que me han enriquecido a mi y a quienes leen La pupila insomne y creo es una experiencia común entre blogueros.
2-Gracias al ciberespacio la visibilidad de los cubanos por el mundo ha cambiado: ¿Hasta dónde existen o no los Macondo en ese contexto?
Los Macondos hoy son imposibles. Menos en Cuba, donde a pesar de lo que se dice en algunas publicaciones, existe una sociedad bastante abierta, lo que junto al nivel de instrucción, permite asimilar una relación creciente con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), incluso mucho más allá de las vías formales se han consituido redes de distribución de contenidos.
En cuanto a visibilidad, aunque el discurso central lo siguen teniendo los grandes medios de comunicación, que suelen ser unánimes en su postura sobre Cuba y los cubanos, ya sabemos de qué modo, la extensión aun insuficiente del acceso a las TIC, ha permitido expresar otros matices cuyo alcance sigue lastrado tanto por el formidable dominio de los grandes canales por las transnacionales de la información como por nuestras limitaciones en articular con eficacia una alternativa. El problema no es, creo yo, si existen o no Macondos, sino si los macondianos, que comienzan a conectarse a través de una PC, un móvil o un tablet, pueden -más allá de recibir lo que se cuenta sobre ellos o sobre el mundo- hacer escuchar su versión de de los hechos, preservar y difundir su cultura y ser algo mas que consumidores pasivos del canon dominante. Ese no es un problema exclusivo de Cuba sino común a todo el Sur y que hasta en la rica Europa preocupa a muchos ante el control creciente de Internet por un puñado de empresas norteamericanas en alianza con las industrias culturales de igual procedencia.
Sólo países con gran masa crítica demográfica, cultura milenaria y lengua propia han logrado construir alternativas en este escenario. Cuba es un país con una cultura joven y una población pequeña que habla el mismo idioma que otros 500 millones de personas. Cerrarse no es alternativa, y como dice Juan Antonio García Borrero en un reciente artículo sobre el programa de televisión La pupila asombrada:
“Pese a la indiscutible voluntad de las principales autoridades del país, dirigida a garantizar el desarrollo tecnológico, todavía no existe dentro de nuestro sistema de instituciones una conciencia real de lo ineludible que resulta construir una política pública que estimule el uso creativo de las nuevas tecnologías.
“Si esa política pública no se construyera, por fin, con el aporte mancomunado de áreas como Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías, corremos el riesgo de que como país lleguemos a ponernos al día en lo que a consumo activo de las tecnologías se refiere, pero quedemos relegados al papel de simple consumidores de mensajes elaborados por los que tienen el dinero para imponer su hegemonía. Porque es preciso recalcarlo: una cosa es el consumo activo (pero estéril); y otra el consumo creativo o fecundo. Con este último garantizaríamos las oportunidades para que los individuos usen la tecnología, en vez de ser usados por ellas, que es lo que comúnmente sucede.”
3-Todos conocemos las limitaciones de los cubanos para acceder a Internet; sin embargo se habla de una Blogosfera donde el país participa y se expresa. ¿En realidad existe? ¿Influye en el dominio social? ¿Qué importancia le atribuye usted a los jóvenes dentro de ella?
Confundir “el país” con quienes tenemos el privilegio por nuestra condición laboral, profesional, o económica de poder llevar sistemáticamente un blog no sería justo ni se correspondería con la verdad. Ello no niega el hecho de que un numero de ellos hayamos podido persistir y ser sistemáticos en poner contenidos, y en algunos casos provocar la atención de importantes instituciones de nuestra sociedad, y que también se hayan producido encuentros, intercambios y se haya participado como blogueros en diferentes espacios institucionales; cierto es también que en todos esos acontecimientos han tenido un rol significativo los jóvenes, cuyas habilidades, visión desprejuiciada y rebeldía natural ha llevado un importante peso en esa blogosfera.
Todo eso, más que hablar de extensión numérica, explica características de la sociedad cubana que no dejan de estar presentes en fenómenos como la blogosfera. Pero mientras sectores mayoritarios y decisivos del país, que expresan su particular vocación humanista, como la educación y la salud, estén prácticamente ausentes de esos eventos y espacios será muy difícil decir que “el país participa y se expresa” a través de la blogosfera a pesar del indiscutible y enriquecedor aporte que varios de sus protagonistas han hecho a acelerar flujos informativos, a que nuestros medios de comunicación sean más dinámicos y a que las instituciones cubanas evolucionen para ver en estos espacios una posibilidad para mejorar su gestión y su interacción con la ciudadanía.
4-Para los cubanos que pueden acceder a Internet, La pupila Insomne promueve una comunicación horizontal que dinamita los vacíos informativos de la prensa oficial. A partir de su experiencia como editor de ese medio: ¿Es probable imaginar una comunicación horizontal entre gobierno y ciudadanos? ¿La condición de plaza sitiada seguirá siendo una barrera para pensarnos y expresarnos en las redes sociales y blog?
Es imprescindible esa comunicación si queremos que nuestra institucionalidad se renueve y sobreviva. En cuanto a la plaza sitiada, hemos llegado a una circunstancia distinta, donde a pesar de que el sitio sigue en pie, como se demuestra cotidianamente con las multas que impone el bloqueo y los financiamientos estadounidenses para lo que llaman “programas de apoyo a la democracia”, a la vez los flujos de viajeros y de información con el exterior se multiplican. Permitir que esas políticas injerencistas sean una barrera para expresarnos en las redes sociales y los blogs sería un error, como también es un error ignorar su existencia. Solo con la participación del pueblo, sus instituciones y sus líderes, creando una cultura propia, se han superado otros desafíos, este caso no es una excepción. Pensar que se puede responder al intento norteamericano de crear a través de Internet una élite en Cuba que sea funcional a sus intereses creando otra élite sería negar la propia filosofía gracias a la cual la Revolución ha llegado hasta aquí.
5- Trabajar y conectarse desde una institución del Estado que en la Constitución está comprendida como propiedad social, digamos una emisora de radio, un periódico o un canal de televisión: ¿seguirán condicionando el activismo en las redes?
No creo sea el tipo de propiedad una condicionante, porque en medios de comunicación privados se regula y hasta prohíbe el activismo en las redes. Sin embargo, entre nosotros las regulaciones no pueden sustituir el diálogo y la imprescindible argumentación política; cuando se procede de ese modo, lejos de ayudar a la Revolución se le debilita.
Es un hecho que existe una guerra mediática contra Cuba, que se ha trasladado a Internet junto a los millones de dólares que la financian. Por ello, el activismo en la redes de quienes ostentan una responsabilidad pública, no solo de los periodistas, siempre se moverá sobre un campo minado por los intereses que buscan utilizar ese espacio para restablecer su dominación sobre nuestro país y han creado un sistema de premios y castigos para demonizar a quien molesta a su estrategia y seducir a quien creen puede serles útil. Ese es el principal condicionamiento, al que debemos enfrentarnos con inteligencia pero también con la eticicidad y los argumentos de que carecen nuestros adversarios. Y hay que estimular la presencia allí porque allí están las audiencias; para un revolucionario la ausencia o la indiferencia nunca serán una opción, como dijo Gramsci: “Vivir quiere decir tomar partido”.

Iroel Sánchez

sábado, 24 de septiembre de 2016

Cumbre MNOAL y Convención de los Derechos del Niño, Comenzando la Semana




Los resultados de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, recién celebrada en Venezuela en esta Mesa Redonda; la cual cuenta también con su habitual sección La Esquina, con el periodista Reinaldo Taladrid. En la parte final del programa comparece la representante de UNICEF en Cuba para analizar las contribuciones cubanas en el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño y otros temas de interés.

En persona el Cosmonauta Cubano




Si alguna vez quisiera expresarse a través de un solo ser humano a qué alturas llegaron los pobres de la tierra con la Revolución Cubana, seguramente el primer candidato a simbolizarnos a todos sería el primer cosmonauta cubano y latinoamericano, el hoy General de Brigada (r) Arnaldo Tamayo Méndez, Héroe de la República de Cuba

El mago Obama.




Un hombre corre abrazado al monitor de una computadora por una línea fronteriza, un policía lo persigue hasta que lo atrapa y lo hace caer al piso. Pudiera ser la escena de una película, de un noticiario o de una serie policial pero para los cubanos y cualquiera que haya seguido las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es el símbolo de algo muy concreto: La represión de las autoridades estadounidenses contra los Pastores por la Paz por su ayuda humanitaria a la Isla.
Hace años que escenas como esa no se producen pero los Pastores por la Paz han vuelto a ser golpeados, tal vez de un modo mucho más duro pero esta vez no habrá imágenes simbólicas de policías fronterizos persiguiendo activistas desarmados. Ha bastado retirar el estatus de organización no lucrativa que no paga impuestos para asestar un golpe mucho más demoledor que el de todos los policías fronterizos juntos persiguiendo las caravanas solidarias con Cuba que han recorrido durante décadas Estados Unidos y Canadá.
Si la administración de W. Bush regaló a la historia universal un grupo de secuencias simbólicas de la actuación imperial, desde los torturados en Abu Ghraib y la torpe persecución a los Pastores por la Paz a la cacería de una familia iraquí -incluyendo niños- por un helicóptero artillado o la célebre amenaza de atacar preventiva y sorpresivamente “sesenta o más oscuros rincones del mundo”, Barack Obama ha aportado el aséptico y casi siempre invisible fuego de los drones, el récord mundial de las irretratables multas a los bancos por transacciones financieras con Cuba o el cadáver inencontrable de Osama Bin Laden, acompañados de la culta retórica y la sonrisa inteligente de un profesor universitario. En las primeras planas negocia con Rusia el combate al terrorismo en Siria pero “por error” masacra 83 soldados sirios que combaten a Al Nusra y la noticia desaparece rápidamente.
Gracias a Obama hubo guerras en Libia, Siria y Ucrania pero él no será recordado por decir pomposamete en un portaviones “misión cumplida” sino por citar el Corán en la Universidad de El Cairo. Nadie dedicó tanto dinero de los contribuyentes norteamericanos a subvertir el sistema político cubano pero de eso no hay fotos ni videos como sí de sus paseos por La Habana en compañía de su familia y de los músicos del Buena Vista Social Club en la Casa Blanca.
Si con W. Bush hubo un solo golpe de estado exitoso en América Latina (Haití 2004), con Obama fueron tres (Honduras 2009, Paraguay 2012 y Brasil 2016) pero a diferencia de los uniformados que vimos actuar en Haití y Honduras, en Paraguay y Brasil han sido los parlamentos los encargados de poner en su lugar a quienes habían encabezado políticas molestas a Washington y sus aliados locales.
Reconozcámoslo: Obama ha sido un mago para desaparecer los símbolos de la injerencia y la violencia imperialista en todo el planeta, a la vez que ha aumentado la efectividad en el cumplimiento de sus metas. Cuando dijo que con Cuba cambiaba de métodos para lograr los mismos objetivos no hacía una excepción, como orgullosamente pudo pensar algún entusiasta, sino adaptaba a América Latina lo que ha sido su norma de comportamiento en todo el mundo desde que llegó al poder: el smart power.
En nada ha cedido de lo esencial reclamado por Cuba. Aunque ahora sean menos visibles gracias a la cortina de humo de una retorica menos agresiva y algunas medidas que, como el derecho de Cuba a utilizar el dólar, no se concretan, ahí están el cerco financiero, el cierre a las exportaciones cubanas, la base militar en Guantánamo, la política de pies secos-pies mojados, Radio y TV Martí, el apoyo y entrenamiento a los grupos “disidentes” y un sistema de medios privados afines a sus intereses que su embajada en La Habana respalda con becas e invitaciones.
Obama se ha limitado a aplicar solo lo que desde la Ley Torricelli de 1994 Washington consideró necesario para hacer más efectiva su política en Cuba: viajes y telecomunicaciones, aumentando las presiones sobre la economía estatal cubana que es la que garantiza los servicios básicos a la población, a la vez que busca convertir en instrumento de su nueva política el emergente sector privado de la Isla.
Ya no veremos más policías tratando de arrancar computadoras destinadas a las escuelas y hospitales cubanos de las manos de personas solidarias. Pero una vez más lo esencial es invisible a los ojos: los Pastores por la Paz tendrán menos recursos para hacer su labor, como le sucede al gobierno cubano por la desestabilización que fomenta Estados Unidos en Venezuela o las multas multimillonarias que impuso la actual administración a los bancos que se atrevieron a tramitar transacciones cubanas.

Iroel Sánchez

Dos caras de una misma moneda.




La estrategia subversiva contra Cuba “cambia de tono”. La actual administración estadounidense, sus aliados ideológicos y los centenares de institutos, agencias, organizaciones y emisarios que se empeñan en desestabilizar el sistema socialista en la Isla, intentan promover nuevas fórmulas, una vez que quedaron atrás los desgastados planes y experimentos de diez inquilinos de la Casa Blanca, quienes lo probaron todo y nada les funcionó. Por eso pretenden mover los patrones de la ideología revolucionaria del pueblo cubano hacia otra tendencia, el “centrismo ideológico”. Académicos también lo llaman contrarrevolución “no confrontacional”.
El catedrático español Mariano Torcal Loriente[1], quien es considerado un experto en temas relacionados con el comportamiento político y electoral, ha realizado estudios acerca del significado y el contenido del centro ideológico en España, donde tradicionalmente partidos políticos se disputan el poder desde un extremo u otro. Este académico hace referencia a numerosas investigaciones que abordan temáticas asociadas a la relación izquierda-derecha; mientras otros análisis aluden al “centro ideológico” como un espacio de “no actitudes”, es decir, una opción elegida por individuos de escasos conocimientos políticos que encuentran fácil refugio en esas posiciones.
Algunos consideran que es un espacio de baja intensidad ideológica y de neutralidad en las preferencias políticas. Se ha llegado a señalar que esa posición ha constituido un refugio natural al creciente proceso de pérdida de interés por los conceptos izquierda-derecha. Es decir, al carecer de significado esas dos tendencias, los ciudadanos han decidido optar por el “centro” antes que dejar de ubicarse en alguna escala de ambos bandos. Lo cierto es que ese “medio” consiste en una “posición cómoda” para el que no quiere definirse ideológicamente. Prefiere ocultarse en la ambivalencia con el objetivo de no “determinarse” políticamente y lanzarse con transparencia a la batalla ideológica.
Esas tendencias, que han evolucionado a lo largo de los años en países practicantes de lo que denominan formas de gobierno democrático, se pretenden introducir en la conciencia del pueblo cubano. Muy sutilmente, a través de proyectos subversivos o como parte de la guerra cultural e ideológica que se nos trata de imponer. Una guerra que muchos teóricos del orbe denominan “guerra silenciosa”, porque va lacerando poco a poco los valores auténticos de una sociedad genuina.
Lo que está claro es que para los enemigos de la Revolución esa contrarrevolución tradicional que intentan unificar, solo se ha convertido en instrumento para campañas mediáticas contra Cuba. Esas formas de practicar el antagonismo ideológico no logró el impacto esperado. En la práctica, pierden su dinero. Millones y millones de dólares estadounidenses invertidos en una empresa que nunca ha fraguado. Precisamente, porque a esta altura de la vida, el ciudadano cubano común tiene dos maneras de definirse para todo. El cubano dice “eres o no eres”, no acepta términos medios. De ahí que en la historia de esta Isla las corrientes políticas reformistas o anexionistas no tuvieron éxito, aunque nunca dejaron de existir.
Debido a esos peligros en los escenarios actuales y perspectivos, Cuba tiene que afrontar desafíos complejos en defensa de su naturaleza política de izquierda, preservada por 57 años de batallar en contextos adversos.
Si se analizan los contenidos de los cientos de programas subversivos contra nuestro país, que se hacen públicos diariamente por el propio gobierno estadounidense, su Departamento de Estado y agencias, son perfectamente visibles los intentos por sembrar el “centrismo ideológico” en nuestra sociedad. Esos engendros exhortan a los ciudadanos a inmiscuirse en los problemas de su nación desde una posición hipercrítica y no desde la crítica constructiva. Pretenden demonizar al Estado y al Gobierno como elementos de una sociedad contemporánea incapaces de garantizar el avance socioeconómico.
Convocan a los ciudadanos a no involucrarse en la realidad de su país desde una perspectiva revolucionaria y evitar posturas reaccionarias. Es decir, a no polarizarse en el discurso político en ninguno de los extremos y mantener una posición de “neutralidad activa”.
De acuerdo con los planes de los adversarios ideológicos de la Revolución, esa posición será efectiva en el afán de lograr la pretendida “transición política” en Cuba o el gastado interés de lograr un “cambio de régimen”. Es simple para sus cálculos: desmovilizar gradualmente al pueblo en torno al proyecto socialista. Es el mismo plan que pretendieron instrumentar durante el cruento período especial en la década de los 90’, cuando acérrimos personeros del anticomunismo sumaban desesperadamente los días que le quedaban de vida a la Revolución, tras la caída de la URSS y el campo socialista en Europa Oriental.
En el caso de Cuba, habría que preguntarse: ¿Hacia dónde apuntan las intenciones de los círculos de poder imperialistas que hace más de cinco décadas desean alcanzar un objetivo final: desmembrar lo que tanto sacrificios ha costado a generaciones de cubanos, radicalizados en una conciencia revolucionaria sin precedentes? Precisamente apuntan hacia ese pueblo y dentro de él, a los jóvenes.
La juventud es un segmento consustancial en todos los proyectos anticubanos, por su presencia en todos los ámbitos del país: las artes, intelectualidad, prensa, estudiantil, hasta el sector no estatal de la economía. Nadie escapa de esa estrategia maquiavélica, muy bien estructurada y articulada en el terreno mediático, donde se aprovechan de las bondades de las infocomunicaciones.
Es necesario analizar con detenimiento lo que a nivel de discurso político sobre Cuba se está promoviendo en algunos sitios digitales presentes en Internet. Están lejos de promover la discusión crítica que necesita una sociedad en plena transformación. De manera suave, como golpes blandos, intentan penetrar en el terreno del debate periodístico y captar a algunos cubanos con un toque de subversión “invisible”, para sumarlos a “construir” una Cuba imposible para más de 11 millones de compatriotas, que nunca renunciarán a una Revolución, por la cual nuestra patria perdió a sus más valiosos hijos.
Los patrocinadores de esas plataformas comunicativas brindan “gentilmente” hospedaje en los grandes servidores controlados por Estados Unidos, que resultan ser laboratorios donde se alojan “auténticas” teorías sobre la “forma no confrontacional de subvertir”.
En algunos de esos medios digitales es común leer contenidos donde se intenta denigrar el papel del Estado Socialista y promover supuestas deficiencias en la gestión administrativa de las instituciones, ante un crecimiento exitoso del sector privado, como si este último no haya surgido de la voluntad soberana del gobierno revolucionario.
También, se encuentran contenidos acerca de una presunta crisis económica del país sin la visible salida a corto plazo; mientras otros defienden la necesidad de que los medios de comunicación cubanos se independicen del poder político, como si en las naciones capitalistas los partidos políticos de turno no controlaran los contenidos de los “grandes medios”, que representan los intereses hegemónicos de las clases más ricas y promueven la enajenación espiritual y cultural de los pueblos.
Iroel Sánchez en su artículo titulado “Estado, pueblo y medios de comunicación: ¿nos entregamos?”, publicado en el periódico Granma afirmó:
“Sacar a alguien de Cuba, prepararlo, asignarle un financiamiento no proveniente directamente del gobierno de EE.UU., declarar transparencia en el origen y uso del dinero y proclamar preocupación por asuntos ciudadanos como el derecho a la información y los problemas de la comunidad insuficientemente atendidos por instituciones gubernamentales, organizaciones de masas y la prensa cubana, era el procedimiento; pero necesitaban nombres sin pasado contrarrevolucionario y si estaban conectados con la academia, los medios de comunicación y la naciente comunidad de blogueros, mejor”.
Precisamente, se está materializando lo que el primero de enero del 2014 alertó el General de Ejército en su discurso pronunciado en Santiago de Cuba durante la conmemoración del triunfo de la Revolución, cuando dijo:
“(…) se afanan engañosamente en vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideologías y conciencia social, como si esos preceptos no representan cabalmente los intereses de la clase dominante en el mundo capitalista. Con ello pretenden, además introducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al futuro, todo ello con el marcado fin de desmantelar desde dentro el socialismo en Cuba”.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en aquella intervención advirtió sobre los desafíos que Cuba enfrenta y continuará afrontando en el terreno ideológico. En ese frente, el enemigo pretende indudablemente sembrar teorías centradas en la construcción de un hombre apolítico y en mayor medida, un cubano que prefiera el anexionismo mediante el simple viraje de los patrones ideológicos de izquierda hacia el “centro”; un centro político que a lo largo de las revoluciones sociales siempre ha demostrado estar más aliada a la derecha que a las causas justas.
¿Cuál es el objetivo de despolitizar y desmovilizar una sociedad mediante la promoción de esas corrientes de pensamiento? Los argumentos se pueden encontrar en la literatura escrita por Gene Sharp, académico estadounidense que creó el tristemente célebre “Instituto Albert Einstein”, experto en el desarrollo de teorías sobre la naturaleza del poder social para la lucha no violenta, instrumento empleado por las oligarquías para destruir gobiernos legítimos en todas las latitudes del planeta.
Sharp, autor de libros como “La política de la acción no violenta” (1973) y “De la dictadura a la democracia” (1993), refiere en sus fundamentos que los “aliados naturales del grupo de lucha no violenta, pueden ser, entre otros, estudiantes o jóvenes resentidos con sus sistemas políticos”. A la vez, los más fervientes seguidores de ese veterano académico dentro del “Albert Einstein Institution”, promulgan extensos textos llamando a que se “le brinde atención especial al sector juvenil como motores impulsores de conflictos no violentos (…) Ellos son la vanguardia de los movimientos por cambios sociales y lo hacen correctamente”.
Esos fundamentos, que parecen sacados de las experiencias vividas por decenas de revoluciones sociales opuestas a yugos coloniales, son precisamente teorías fabricadas en instituciones que se emplean como laboratorios para construir golpes suaves contra gobiernos progresistas, atacando esencialmente las raíces ideológicas que los sustentan. Manipulan y confunden a los pueblos, con el objetivo de pasar al bando neoliberal a grupos de ciudadanos que siempre defendieron proyectos sociales autóctonos. Ejemplos como Argentina, Brasil y Venezuela demuestran la implementación práctica de una concepción política sacada de los tubos de ensayo de esos centros de subversión.
Contra Cuba, que logró dignificar al hombre y ponerlo en el centro del desarrollo de una nación y un sistema social diferente, también pretenden aplicar el mismo traje. Para los enemigos de las revoluciones sociales auténticas como el señor Sharp y sus “aventajados discípulos”, no somos la excepción, somos un objetivo.
Ante esta disyuntiva: ¿Qué le corresponde a la juventud cubana junto al pueblo? ¿Dónde están las claves para librar la lucha que se nos presenta? En nuestro caso, no existe otra alternativa que emplear la cultura como arma y escudo, frente al hegemonismo imperial y la pretensión de borrar cualquier atisbo de pensamiento liberador; formar un ciudadano culto, atento, informado, conocedor de las realidades del mundo y capaz de discernir entre tanta mentira y pseudocultura.
Se requiere emplear todas las potencialidades con que cuentan las instituciones cubanas para brindar las respuestas adecuadas e inteligentes a fin de comprometer a la vanguardia de jóvenes estudiantes, profesionales y trabajadores en la lucha ideológica, quienes deben crecerse y multiplicarse en el crucial empeño de reforzar ese tejido espiritual indispensable para salvaguardar una Revolución, que es, sin dudas, el mayor suceso cultural en la historia de la nación cubana.
En ese empeño, el capital humano del país tiene el derecho a defenderse del permanente bombardeo ideológico, con el cual intentan dominar, imponer como único el modelo neoliberal y consumista; adormecer conciencias; borrar la memoria histórica; distorsionar esencias; desmontar cuanto nos hace fuertes: el antiimperialismo, la unidad, justicia social, espiritualidad, solidaridad y la dignidad, principios siempre enarbolados por el más grande de los estadistas del siglo XX, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien arribó a sus 90 cumpleaños, aquí entre nosotros.
Contra las conductas reformistas o anexionistas, tenemos que responder con los contenidos generados por miles de educadores, comunicadores, creadores, líderes sociales, dirigentes políticos y todas las personas sensibles y capaces de percibir el tipo de guerra que se nos está haciendo. Se requiere hacer un frente común articulado, fomentar alternativas y dar la batalla desde lo mejor y más auténtico de la ideología socialista, desde una Revolución que dejó de ser clandestina cuando llegó al poder en 1959 y su pueblo continuará defendiendo para vencer siempre.

Reydel Reyes Torres

Nota

[1] Mariano Torcal Loriente. Catedrático de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, España. Es un experto en temas relacionados con el comportamiento político y electoral, y el estudio de actitudes políticas en las llamadas nuevas democracias, sobre los que ha publicado en diversas revistas nacionales e internacionales, así como libros vinculados a estos temas.