sábado, 16 de diciembre de 2017

El Che Guevara en Palestina




Su lucha contra las injusticias lo llevó a Guatemala, Cuba, Bolivia y hasta El Congo. Pero no tan recordada es su breve visita a la franja de Gaza.

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario” es sin dudas una de las frases más recordadas del Che. Consecuente con la misma, la lucha contra esas injusticias lo llevó a Guatemala, Cuba, Bolivia y hasta El Congo. Pero no tan recordada es su breve visita a la franja de Gaza.
La visita del “Che” Guevara a Gaza se dio en 1959 (meses después del triunfo de la revolución cubana) y representó la primera señal de la transformación de un conflicto regional (colonización sionista de Palestina) a una lucha mundial contra el colonialismo.
La franja de Gaza se había convertido en el símbolo de la resistencia. Siendo un territorio muy pequeño pero el único en el cual aún se seguía izando la bandera de Palestina.
El disparador para recibir la visita del “Che” fue la conferencia de Bandung en 1955. Cuando Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto y principal impulsor del “Socialismo Árabe” se convirtió en uno de los reconocidos líderes del Movimiento de Países No Alineados.
Desde 1948 el recientemente creado Estado de Israel llevaba a cabo una limpieza étnica en territorio Palestino. Comenzando con la operación militar “Yoav” en la zona cercana a la actual Tel Aviv, en la cual no quedo en pie ni una sola aldea. Operación que termino con el bombardeo del hospital Al-Majdal.
Entre 1949 y 1955 Israel de manera ininterrumpida atacó territorios Palestinos perpetrando bombardeos y dejando miles de víctimas (la mayoría civiles) y expulsados.
Estos hechos dieron lugar a un movimiento de resistencia, conocido entonces como los Fedayines.
Es en 1955 cuando el mencionado Nasser, líder del alzamiento de los Oficiales Libres en Egipto y luego presidente de este país, convoca a la conferencia de Bandung haciendo visible hacia los ojos del mundo occidental el conflicto en medio oriente
El 29 de octubre de 1956 Israel invadió la península del Sinaí junto con Gran Bretaña y Francia. Ejecutando a sangre fría a todos los varones de entre 15 y 50 años de edad. El número total de víctimas registradas fue de 520 personas.
Como consecuencia de estos hechos, el “Che” Guevara, revolucionario latinoamericano, invitado por el mismo Nasser aceptó visitar la Franja de Gaza.
La visita de Guevara fue trascendental, teniendo en cuenta que hacía meses triunfaba la revolución cubana y el argentino se había convertido en un símbolo en cuanto a la lucha contra el colonialismo. Fue recibido con gran entusiasmo por los referentes de la resistencia Árabe, como Abdullah Abu Sitta, líder de los Fedayines.
Según las pocas evidencias que existen de la visita, el “Che” tuvo algunas definiciones en cuanto al “caso palestino”.
Primero afirmó que era un caso “complejo” debido a los nuevos colonos israelíes que ya se encontraban ocupando las casas de los expulsados palestinos. “No hay otro camino sino la resistencia a la ocupación” dijo. Y ofreció suministrar armas y entrenamiento para la liberación palestina.
En su visita al campamento de Al-Bureji pregunto que habían hecho para liberar a su país y cuestionó la falta de campos de entrenamiento, fábricas de armas y centro de movilizaciones del pueblo.
Quizás estas observaciones del Che hayan sido el punto de partido de la creación del futuro “Ejército para la liberación de Palestina” (ELP) en 1967.
Al regreso de su viaje por medio oriente, el “Che” señaló que “Desde antes del descubrimiento de América, obedeciendo a la expansión Europea en busca de nuevos mercados donde adquirir materia prima para sus industrias nacientes, Asia y África fueron objeto de la visita y de la rapiña disfrazada bajo el pomposo título de colonización, de esas potencias. Nuestro viaje de tres meses por los países que acaban de liberarse de un yugo feroz y han iniciado su camino hacia la liberación económica y el desarrollo industrial, significó una serie de enseñanzas políticas, sociales y económicas”.
Nasser se ocupó de hacer visible la visita de Guevara a la franja de Gaza llevándolo a actos públicos oficiales y entregándole medallas y distinciones como el título de “Gran Libertador de los Oprimidos”.
Este también fue el comienzo de una relación muy cercana entre Cuba y Palestina. Luego de la visita, el país caribeño brindó becas a estudiantes y concedió la ciudadanía a exiliados palestinos.
Mas acá en el tiempo, durante la ofensiva israelí contra Gaza en 2014, Cuba envió una importante ayuda humanitaria a medio oriente.
Hoy la figura del “Che” Guevara, recorre las calles de los campamentos de refugiados palestinos en Beirut y en las calles de Palestina. Sobre todo entre los jóvenes, como símbolo de liberación, revolución, independencia y resistencia.

Martín Leonardi

martes, 12 de diciembre de 2017

Los esclavos de CNN en Libia, el fraude tranquilo en Honduras: duelo mundial de hipocresías




Imaginemos que en las últimas elecciones de Venezuela el Consejo Nacional Electoral hubiera tardado ocho días en dar los resultados. Que, con el 57 % de los votos contados y llevando la oposición un 5 % de ventaja, el sistema informático se hubiera caído durante más de diez horas y, a su regreso, como por arte de magia, la mayoría hubiera pasado a la candidatura del gobierno.

lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Gracias, Desiderio!




No estoy seguro de que en Cuba se tenga la exacta dimensión de lo que ha representado en nuestro tiempo Desiderio Navarro, fallecido este pasado jueves 7 de diciembre. Vivimos tan de prisa e inmersos en los apremios de lo cotidiano que en no pocos casos se nos escapa poder apreciar lo que en verdad es esencial. Pensé en ello en varias de las cinco emisiones de entrega de los Mil y un textos, al comprobar la relativa baja asistencia de interesados en acceder de manera absolutamente libre a tan impresionante compendio del mejor saber humanístico contemporáneo. ¡Y después hay que oír a algunos que se quejan de no tener la indispensable bibliografía en el ámbito de las ciencias sociales para poder acometer determinada investigación académica!
Por supuesto que para sumergirse en las profundidades conceptuales del rico universo de la culturología, hay que tener ganas y voluntad pues si se hace en serio, ello implica una buena cantidad de horas nalgas en un asiento. Yo lo he intentado en la medida que está a mi alcance y en ello, para mí ha sido fundamental la ayuda recibida de parte de Desiderio Navarro y de lo que es su prolongación, o sea Criterios, que ha sido mucho más que una revista o un centro teórico-cultural.
En no pocas ocasiones, durante mis estancias como profesor invitado en distintas universidades fuera de Cuba, me han preguntado cómo hago para estar relativamente al día en materia de lecturas teóricas, teniendo en cuenta lo difícil que es acceder a tal clase de materiales desde nuestro país, a lo que habría que agregar mi condición de persona ciega. Entre los argumentos que he manejado para responder semejantes interrogantes, siempre he aludido a la ayuda que para mí ha sido contar con la amistad de una figura como Desiderio Navarro, porque además de todos los materiales que él ha puesto a la disposición de los interesados en poseerlos, tengo que decir particularmente que él me facilitó numerosos libros en formato digital y que cada vez que apelé a su persona para conseguir este o aquel material, Navarro se mostró solidario conmigo y tarde o temprano me lo hacía llegar. Es algo que siempre le agradeceré.
Quien nunca se haya acercado a la revista Criterios, debe saber que los autores escogidos por la publicación a lo largo de su historia —la mayoría de ellos presentados por primera vez en nuestra lengua— han estado entre las personalidades de mayor destaque en su momento en las líneas académicas representadas por ellos, tanto en sus países de origen como a escala internacional, y han pertenecido a las más diversas tendencias de la humanística contemporánea.
Criterios surge en febrero de 1972, con un número especial (el 100) de La Gaceta de Cuba, órgano de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Aquel fue un número monográfico, dedicado a los problemas de la teoría y la crítica literarias. Entre los materiales que incluía (además de textos de autores locales sobre el pensamiento francés y checo), aparecía lo que a la postre resultó la especificidad de la publicación ideada por Navarro: traducciones de artículos de destacados teóricos extranjeros, de otro modo inaccesibles por entonces para la gran mayoría o la totalidad de nuestros estudiosos (en esa primera entrega: un formalista ruso, dos estructuralistas checos y un neoestructuralista ruso casi desconocidos en el mundo de habla hispana, a saber, Tyniánov, Mukařovský, Vodička y Meletinski).
Como expresaba Desiderio Navarro –el gestor, alma y hacedor del proyecto—, Criterios ha respondido a la urgente necesidad de que a críticos, investigadores, profesores y estudiantes universitarios, escritores y artistas de Cuba y de lengua española en general —o sea, de la América Latina y, también, de la europea España— se les ofrezca la posibilidad de sostener un contacto directo, amplio, continuo y sistemático con lo mejor del pensamiento mundial sobre la literatura, el arte y la cultura y en relación con la metodología de la investigación y crítica de éstos.
Desiderio siempre argumentó que ese contacto, en muchos casos durante lustros y décadas, se ve muy demorado por razones lingüísticas (la escasez o ausencia total de traductores especializados en estas ciencias o de investigadores culturales que dominen ciertas lenguas, en particular las de Europa oriental y Asia), por causas ideológicas y políticas, pero también, sobre todo en la América Latina de nuestros días, por motivos económico-comerciales (la no-importación de libros y revistas especializados de ciertos países o los elevadísimos precios de las publicaciones científicas importadas y de los derechos de reproducción, la disminución de los títulos teóricos en las editoriales locales por su orientación hacia ganancias más rápidas y masivas, entre otras limitaciones que impone el subdesarrollo económico al aprovechamiento de la información científica foránea).
En semejante infausto panorama, Criterios ha tenido como especificidad el ofrecernos traducciones de artículos sobre los más diversos problemas de la literatura, las artes plásticas, el teatro, la música, el cine y el arte y la cultura en general, textos redactados por eminentes teóricos extranjeros, de otro modo inaccesibles a la gran mayoría o la totalidad de nuestros estudiosos del tema.
Vale también resaltar que esta publicación se ha caracterizado a lo largo de sus 45 años de vida, por lo que puede catalogarse como una “actividad divulgativa” independiente de las coyunturas político-culturales nacionales y de las valoraciones oficiales sobre tendencias teóricas o autores en Cuba y en los respectivos países de origen.
Fiel a dicho postulado, Navarro consiguió lo que no dudo en catalogar de proeza; es decir, que su revista nunca se haya vinculado de manera exclusiva a alguna escuela, moda o tendencia teórica y en sus páginas ha habido espacio para autores de múltiples orientaciones metodológicas y disímiles países. Así, hemos podido leer materiales que van desde un enfoque en el que prevalece el marxismo “ortodoxo” y “heterodoxo”, hasta otros en los que se apuesta por el estructuralismo, la teoría de la recepción y el postestructuralismo postmoderno.
Si seguimos la trayectoria de Criterios a lo largo de sus 45 años de existencia, como ha expresado la escritora y profesora Maggie Mateo: «es posible apreciar cómo los trabajos que divulga vibran en profunda consonancia con lasinquietudes y puntos más candentes del debate cultural y artístico de cada etapa del contexto insular.»
Gracias a la visión ecuménica que todo el tiempo animó el accionar en vida de Desiderio, en las páginas de Criterios hemos podido leer a autores como Bajtín, Todorov, Eco, Moles, Genette, Uspenski, Bürger, Kristeva, Tarasti, De Marinis, Dubois, Huyssen, Markiewicz, Eagleton, Morawski, Clifford, Sławiński, Foster, Popovič, Bourdieu, Flaker, Fischer-Lichte, Hutcheon, Ďurišin, Lachmann, Even-Zohar, Barilli, Marin y Vattimo, entre muchos otros representantes de los estudios literarios, la estética, la culturología, la teoría de las artes plásticas, el teatro, el cine, la televisión, la música, la antropología y la sociología de la cultura; o escuchar en directo conferencias de personalidades como Loman, Jameson, Culler, Prince, Pavis, Ivanov y Pfister, llegadas a Cuba solo por la amistad y el respeto que profesaban por la figura de Navarro.
Si en el plano cultural y pese a la voluntad de los castradores de sueños y reticentes a todo tipo de transformación hemos sido testigos de un fuerte proceso de desautomatización, de superación de muchos tabúes (aún quedan unos cuantos pendientes), de erradicación de absurdos dogmas y formas unívocas de pensar, como expresión de un cambio de mentalidad, hay que decir que a ello ha contribuido el accionar de Desiderio y Criterios al poner a artistas, intelectuales y funcionarios en contacto con lo mejor del pensamiento mundial acerca de la cultura, en su sentido más abarcador, y así propiciar que todos los interesados (siempre que lo deseemos) estemos menos desinformados.
A partir de este 7 de diciembre de 2017, el hombre que fue él solo un organismo cultural, como lo definiese Gerardo Mosquera, ya no está físicamente entre nosotros. Nos queda su legado a favor de la comprensión del rol de los intelectuales y artistas en una sociedad como la cubana. En mi caso, no lo recordaré únicamente como el autor de artículos y libros críticos y polémicos, como eminente lingüista, como un erudito y políglota descomunal, sino como un amigo pensador, un marxista no adocenado ni dogmático, con el que sostuve intensas charlas telefónicas o instructivas conversaciones en sus oficinas en el edificio del ICAIC en 23 entre 10 y 12, fluidos intercambios de correos electrónicos y que siempre me ayudó en cuanto estuvo a su alcance.
Por último, quiero concluir esta evocación de Desiderio Navarro con unas palabras suyas que me parecen definitorias para comprender su quehacer en pro de la reflexión y el debate imprescindibles en Cuba y que ojalá llegase el día en que muchos de los llamados entre nosotros «decisores» hicieran suyas:
“…he dedicado más de 35 años de vida a abrirles horizontes del pensamiento teórico mundial a mis compatriotas, porque, en mi concepción del socialismo, creo que tienen derecho a conocer por lo menos lo mejor, lo más importante o lo más influyente de lo que pasa en el pensamiento cultural más allá de las costas de nuestra isla; derecho a ser revolucionarios o socialistas o marxistas no por ignorancia, por forzoso desconocimiento de todo lo demás, sino, como yo, justamente por el máximo conocimiento personalmente posible de lo que ocurre en el pensamiento en escala mundial.”

Joaquín Borges-Triana
El Caimán Barbudo

domingo, 10 de diciembre de 2017

Asociación de Combatientes




Cubadebate conversa con Víctor Dreke y Orestes Román.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Historias de vida: Un médico y un profesor excepcionales




Dos personalidades villaclareñas, el prestigioso intensivista y maestro de generaciones de médicos doctor Armando Caballero López y el excelente profesor universitario y Doctor Honoris Causa en Pedagogía Juan Virgilio López Palacio cuentan sus Historias de vida este viernes en la Mesa Redonda

Necesidades urgentes

Por supuesto, la primera es eliminar el bloqueo estadounidense que ya le costó a Cuba casi 150 mil millones de dólares y obtener la indemnización correspondiente, pero eso con el neonazi Trump por el momento es imposible. La segunda es una ayuda económica inmediata e importante para restañar las heridas causada por el huracán Irma que inundó, destruyó y deshizo los servicios en toda la isla y eso es también muy difícil pues los países imperialistas son, por definición, nacionalistas e insensibles ante los sufrimientos de los pueblos y quienes deberían ser los primeros en la solidaridad, como Brasil y Argentina, tienen gobiernos de derecha y agentes de Washington mientras Venezuela, que sigue sosteniendo la economía cubana y la de otros países de la región, tiene graves problemas económicos que le impiden ser aún más generosa.
Vienen después, como prioridades elementales e inmediatas, la autosuficiencia alimentaria, la reducción del desempleo oculto, el aumento urgente de los ingresos y del poder adquisitivo de los trabajadores, la satisfacción de la necesidad de vivienda digna y con servicios modernos.
Todo eso es imposible sin democracia, sin plena participación creativa del pueblo al nivel de la definición de las necesidades y las prioridades y de la distribución de los recursos disponibles. Eso implica la eliminación del paternalismo y del decisionismo vertical del Partido-Estado y, en consecuencia, la reducción de la burocracia al nivel estrictamente necesario desde el punto de vista técnico (para los servicios, la protección civil, la defensa nacional y un aparato estatal ágil y, por lo tanto, sólido y eficaz). Lo primero requiere voluntad y capacidad políticas; lo segundo exigirá más tiempo porque habrá que desaprender lo que impusieron los mal llamados “países socialistas” y aprender, en cambio, a formar gente en una economía autogestionaria.
El partido comunista debe conquistar la libertad y la democracia en su vida interna y reconocer el derecho a disentir y debe controlar al Estado y marchar separado de éste. No puede ser un apéndice del capitalismo de Estado pues, por el contrario, debe ser promotor de la solidaridad, de la lucha por la igualdad, de la democracia -entendida como gobierno de hecho del pueblo y no como delegación de derechos políticos-, todo lo cual es indispensable para empezar a construir el socialismo.
La juventud cubana actual es inteligente y está más preparada que en 1959. Pero –salvo en pequeños sectores aislados y hostilizados- no tiene objetivos ni ideal, no está motivada, está políticamente desmovilizada, no se siente responsable de su vida y su futuro, no discute, no critica ni propone y reclama como hacían los jóvenes que se alzaron contra Batista.
Esto no se debe sólo al consenso que la inmensa mayoría de los jóvenes y del pueblo en general brindan a la defensa de Cuba frente al imperialismo. Se debe también a que la palabra “socialismo” no les dice nada a los jóvenes que vieron esa etiqueta aplicada a los países controlados por una burocracia contrarrevolucionaria que, como la Unión Soviética, desconfiaba de Fidel Castro y sus compañeros y reconoció por eso la revolución cubana recién dos años después del triunfo de ésta, y además ven que, en Cuba misma, se les presentan como “socialistas” medidas y hasta políticas que ni siquiera son democráticas.
Para que los jóvenes sean políticamente activos hay que presentarles objetivos y metas generosos, es indispensable un clima de libertad para escoger trabajo, líneas de estudio e investigación, caminos artísticos y hay que decirles, antes que nada, la verdad.
¿Cómo pueden confiar en una prensa que no estudia los problemas, no señala contradicciones ni critica, no hace trabajo cultural ni analiza los problemas políticos nacionales e internacionales y sólo sirve para publicar comunicados oficiales e informar sobre visitas de gobernantes que, muchas veces, son impresentables (como lo era Mugabe o lo es Obiang, para dar sólo dos ejemplos)?
Granma, por ejemplo, entrevistó a Salinas de Gortari, presidente de México gracias a un fraude masivo, para preguntarle qué pensaba sobre el levantamiento zapatista en 1994 lo cual equivale a preguntarles a los nazis qué pensaban sobre la resistencia en los territorios europeos ocupados. Recientemente el Comité Central del PCC cubano acaba de “liberar” de su cargo “por sus errores” a Pelayo Tierry Cuervo, director de Granma, sin decir qué nuevo puesto va a tener el bruscamente defenestrado ni cuáles son esos errores. Por supuesto, el CC tiene el derecho de elegir quién dirige su órgano, que es el diario principal del país, pero no debería considerar que los lectores de Granma son analfabetas o deficientes mentales a los que no vale la pena informar ni debería tampoco afectar la dignidad de un despedido por “errores” que no se especifican y que permiten cualquier sospecha.
Por el contrario, para educar a los jóvenes hay que ventilar los errores y decir la verdad, que es siempre revolucionaria, y a las eventuales críticas se debe responder con argumentos, no con medidas punitivas. Los jóvenes sólo aprenderán a ser socialistas –o sea, a tener un pensamiento crítico y a buscar siempre la verdad a cualquier costo- analizando los errores propios pero también los ajenos…
¿Cómo identificar los problemas y solucionarlos sin la participación popular en su detección y en el esfuerzo creativo para suprimirlos? ¿Cómo desencadenar compromiso y entusiasmo sin dar rienda libre al pensamiento crítico? ¿Por ejemplo, por qué impedir burocráticamente una serie de profesiones y oficios en vez de hacer una lista de unos pocos campos reservados al Estado y de orientar hacia algunos campos ofreciendo beneficios? ¿Cómo frenar la inevitable influencia negativa del turismo y de las inversiones extranjeras y el ejemplo consumista y hedonista si el Partido no combate y en cambio estimula la burocratización y no da un ejemplo permanente de ética, de austeridad, de respeto por la verdad?

Guillermo Almeyra

Un gran revolucionario cubano

Falleció Armando Hart Dávalos

Ha muerto en La Habana Armando Hart Dávalos, uno de los más notables integrantes de la Generación del Centenario encabezada por Fidel Castro. Lo conocí cuando era ministro de educación, en una pequeña reunión en la ciudad de Ciego de Ávila a la que citó a un grupo de estudiantes revolucionarios de preuniversitario. Acababa de producirse la traición de Hubert Matos, jefe militar de la entonces provincia de Camagüey, y Hart centró sus planteamientos en el imperativo de la unidad del movimiento estudiantil y de todos los revolucionarios ante los embates de la contrarrevolución y el imperialismo, así como en la importancia de trabajar con y respetar a los profesores que no hubiesen tenido complicidad probada con el régimen batistiano. No imaginaba que pocos años después tendría el privilegio de colaborar de cerca con el dirigente revolucionario que me había impresionado tanto por su agudeza y lucidez en aquel primer encuentro. Su defensa de la necesidad de la unidad de los revolucionarios cubanos y latino-caribeños sería una constante a lo largo de su actividad política y teórica. Hart insistía en que al clásico proverbio de “divide y vencerás” había que oponer el martiano y fidelista “unir para vencer”.
Desde sus años universitarios combatió infatigablemente contra el golpe de Estado proimperialista de Fulgencio Batista y el corrupto y sanguinario régimen dictatorial que instauró. Posteriormente a conocer a Fidel, fue fundador y miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y uno de los organizadores junto a Frank País y Vilma Espín del heroico alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del Granma. Más tarde ascendería a la Sierra Maestra para coordinar con Fidel el apoyo de la organización desde el llano a la joven y hostigada guerrilla al tiempo que conducía al periodista Herbert Mathews a realizar una entrevista al jefe de la Revolución, que echó por tierra la mentira de que había muerto, difundida por la dictadura. Siempre dijo que su vida se dividía en dos partes: antes y después de conocer a Fidel.
Brillante pensador marxista de profundas raíces en el pensamiento de Martí, ajeno a los dogmas y al sectarismo, hizo importantes contribuciones a la teoría y la práctica revolucionarias en los campos de la educación, la cultura y la lucha de ideas. Como primer ministro de educación de la Revolución(1959-1965) y artífice de la Campaña Nacional de Alfabetización, sentó junto a Fidel las bases filosóficas, pedagógicas y organizativas del sistema de educación sustentado en la amplia participación popular organizada, que tanto prestigio ha dado a Cuba. Dirigente del Partido Comunista de Cuba desde su fundación y de las organizaciones unitarias que lo precedieron, a su construcción y labor ideológica realizó importantes aportes. Capítulo aparte merecen sus relaciones con los jóvenes, las organizaciones estudiantiles y la Unión de Jóvenes Comunistas, a los que siempre escuchó y hacia quienes ejerció un fecundo magisterio.
También primer ministro de cultura de la Revolución (1976-1997), restableció el diálogo y la transparencia en la relación con los creadores, rectificó errores, curó cicatrices y supo mantener alejado al llamado realismo socialista, del cual siempre afirmó que no era una corriente artística sino un error político. Fomentó un clima abierto, de confianza y de creación en el movimiento intelectual y artístico, fundó el sistema nacional de instituciones culturales y el sistema de enseñanza artística, que propiciaron un creciente acceso y participación del pueblo en el disfrute y extensión de la cultura. Latinoamericanista convencido, creó e impulsó el mecanismo de las reuniones de ministros de cultura de América Latina y el Caribe.
Hart investigó y desentraño las raíces éticas del arte fidelista de hacer política inspirado en Marx y en el impresindible legado del padre Félix Varela y de José Martí, de cuyo pensamiento fue siempre uno de los más apasionados intérpretes y difusores. En los últimos años desde el Programa Nacional Martiano y la Sociedad Cultural José Martí fomentó una articulación internacional inspirada en las ideas martianas y fidelistas. Sus discursos, ensayos y papelería contienen ideas muy originales sobre la educación, la cultura, la identidad nacional y de nuestra América, así como la esencia del pensamiento de Fidel. Hombre noble, modesto y carismático, a él debo parte de mi formación revolucionaria.

Ángel Guerra Cabrera