sábado, 18 de noviembre de 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

La alimentación en Cuba una variable estratégica no resuelta

El pronosticado estancamiento de la producción agropecuaria al finalizar 2017 tendrá un impacto desfavorable en la economía nacional

El concepto y contenido de seguridad alimentaria está conformado por cuatro ejes fundamentales: disponibilidad (producción nacional más importaciones de alimentos y menos exportaciones), acceso a los mismos (económico), inocuidad (calidad, elaboración, conservación, higiene, propiedades y contenido), así como la sistematicidad de la oferta.
Se trata de un tema complejo que implica una preocupación para el consumidor y a la vez para los decisores, debido al creciente aumento de los precios de los alimentos en el mercado interno. Esta tendencia alcista, que impacta de forma sensible en el mercado minorista, con implicaciones económicas, sociales y políticas, parte de una producción agropecuaria que no es suficiente para satisfacer la demanda.
La insuficiente producción nacional de alimentos, la seguridad alimentaria en su conjunto, la aún elevada dependencia alimentaria externa constituyen aspectos estratégicos para la economía cubana lo cual la hace muy vulnerable, en un mundo donde los alimentos en ocasiones suelen ser utilizados como arma política.
De acuerdo a los informes disponibles, tanto oficiales como de medios especializados, las importaciones de alimentos durante 2016 ascendieron a unos 1.700 millones de dólares. Se prevé que al finalizar el actual 2017, ese gasto alcance los 2.000 millones de dólares. Mientras los montos totales de compras externas de la economía cubana en los últimos tres años se han reducido, la proporción (%) de la importación de alimentos respecto al total importado ha crecido: 14,7 por ciento en 2014, 15,4 por ciento en 2015 y 17,3 por ciento en 2016.
De acuerdo a un análisis realizado, a partir de una canasta de productos alimenticios seleccionados y representativos, en base a la disponibilidad total (Producción nacional +importaciones- exportaciones), las importaciones ocupan aproximadamente entre 60-65 por ciento del total de la disponibilidad. Se estima que esta dependencia puede ser reducida a un 35-50 por ciento, a partir de los incrementos de la producción nacional. Lo anterior denota una importante potencialidad en la producción agropecuaria en la agricultura cubana.
En el proceso de actualización del modelo económico cubano las más importantes y profundas trasformaciones se iniciaron por el sector agropecuario cubano, desde 2008 hasta la fecha, aunque se han llevado a cabo bajo la ausencia de un enfoque sistémico y en ocasiones mostrando inmovilidad y hasta retroceso. Los resultados productivos alcanzados no se corresponden con las medidas y trasformaciones implementadas.
Sin duda este proceso reclama de un profundo análisis, para identificar las causas o la sucesiva relación de causas-efectos y afrontar el problema con las soluciones apropiadas y necesarias, de forma dinámica, sistémica y no dilatada, para eliminar esa imagen de inmovilismo que se aprecia o interpreta y poder alcanzar los resultados esperados.
Al finalizar el primer semestre de año 2017, la prensa oficial cubana informó un crecimiento del dos por ciento en el sector agropecuario, con relación a igual periodo del año anterior. La agricultura registra un importante grado de estacionalidad, por lo general concentra el mayor periodo de producción, en los primeros seis meses del año y algún pequeño resultado que se obtiene a finales del años (más bien noviembre diciembre)
En tanto, en la segunda mitad del año los niveles de producción de alimentos suelen ser bajos, es decir registran poco impacto en el crecimiento económico-productivo del sector. A lo anterior se puede añadir el impacto no favorable del huracán Irma que afectó al país del 7 al 10 de septiembre, particularmente en producciones como el plátano y huevo, por citar dos renglones de gran consumo en el país.
Se pronostica que la producción de alimentos de origen vegetal no registrará crecimiento (99,4 por ciento) al cierre del 2017 o, al menos, mantendrá un nivel similar, casi estable. Dentro de los decrementos pronosticados se encuentran renglones básicos como arroz, frijol, maíz, plátano y tomate, que implicarán mayores erogaciones en divisas destinada a la importación de alimentos, para tratar de atenuar dichas disminuciones. En cuanto a la producción de origen animal se espera un nivel de cumplimiento de un 99,0 por ciento con relación a 2016.

Algunas consideraciones finales

-Las limitaciones que registra en la actualidad la economía cubana, en cuanto a la disponibilidad de divisas, los compromisos del pago de la deuda externa, la dificultad bajo estas condiciones de obtener crédito, avizoran una situación poco favorable para el año en curso.
-El estancamiento pronosticado de la producción agropecuaria al finalizar 2017 tendrá, sin duda, un impacto desfavorable en la economía nacional. Se enfatiza que las medidas implementadas en la práctica, en este sector, desde el 2008 hasta la fecha, no han propiciado los resultados productivos esperados.
-De hecho la implementación de las medidas debe realizarse bajo un enfoque sistémico y no puntual. Además se requiere aplicar con la dinámica y rapidez de acuerdo a la urgencia del momento actual y perspectivo. Se requiere ir a un proceso de mayor descentralización (en todos los niveles, desde los territorios, municipios), utilizar el mercado como herramienta que ayude, sin dejar de observar su comportamiento. La acción del mercado posibilita que afloren a la superficie los problemas y contradicciones que se generan, permitiendo alertar; evitando llegar a situaciones extremas y poder adoptar las medidas y ajustes necesarios, para reordenar el proceso.
-El no tener presente la existencia y acción real del mercado y/o establecer medidas restrictivas y monopólicas, puede conducir a que estas manifestaciones no apropiadas que puede generar la acción del mercado, sin observación, no afloren a la superficie y comiencen a manifestarse o incentivar formas aberrantes como la economía sumergida o mercado negro.
-Continúan manifestándose pérdidas de productos agrícolas en los lugares de concentración centralizada de acopio de los mismos, falta de envases, no disponibilidad de trasportación adecuada y oportuna. La industria procesadora de alimentos presenta falta de capacidad, obsolescencia y baja disponibilidad de envases, para los alimentos procesados.
-En la actualidad el mercado interno de alimentos tanto de producción nacional, como importados, muestra falta de sistematicidad y surtido en la oferta.
-El nuevo sector de negocios privados y cooperativos (fundamentalmente el gastronómico y otros servicios), continúa incrementando su demanda y ejerce una fuerte presión sobre la producción nacional y la importación de los alimentos y por ende en la economía nacional.
-La producción nacional de alimentos lleva implícito gastos en divisas ya que encierra un componente importado, al igual que las compras externas de alimentos. Las exportaciones agrícolas representan 15 – 17 por ciento (incluyen azúcar y tabaco), del valor total de las exportaciones cubana que ascienden a unos 3 mil 350 milllones de dólares, según datos de 2015. Lo cual resulta insuficiente, para afrontar las demanda en divisas del sector agropecuario
Sin embargo el pago en el mercado interno por parte de los integrantes del nuevo sector- cuentapropista (privado, cooperativo, en la esfera de los servicios fundamentalmente), se efectúa en CUC y/o CUP (ambas monedas no constituyen divisas). Es decir la Economía Nacional tiene que extraer o sacar de los ingresos externos en divisas obtenidos, por diversos sectores que exportan, para adquirir el componente importado para la producción nacional y la compra externa directa de alimentos.
-Lo anterior expresa que no hay un retorno en divisa por parte de aquellos que integran el nuevo sector no estatal, gastronómico fundamentalmente, que no produce bienes materiales, ni servicios exportables. Hasta el presente son netamente demandantes e insumidores de divisas.
-En toda economía existen actividades, tanto productivas, como de servicios, que no se autofinancian en divisas. No obstante en el ámbito macro debe ir más allá del simple equilibrio entre gastos e ingresos en divisas (de no lograrse se convierte en deuda), es decir debe registrarse un superávit, que no sólo cubra los gastos, sino que propicie el desarrollo. En lo sectorial y su manifestación territorial los productores de bienes y servicios, deben lograr al menos, una balanza equilibrada y más bien lograr superávit.
-Sin duda estos son elementos que hay que valorar, desde el punto de vista del funcionamiento y estimular ante todo aquellos nuevos integrantes del sector privado y cooperativo, que produzcan bienes materiales y servicios, que puedan ser exportados o sustituyan eficientemente importaciones.
-Crear las facilidades y vías, para que los propios productores o agrupaciones de ellos mismos, formen parte de la cadena productiva-valor-exportadora, los represente y realice las funciones que se requiera para el cierre exitoso del ciclo productivo y dejen de ser un gravamen para la Economía Nacional.
– El cambio climático y su impacto en el sector agropecuario implica un análisis inmediato, con vista a afrontar dicha problemática, todo parece indicar que la tecnología, los programas y época de siembra, ubicación de diversos cultivos y variedades, requieren ser adaptados a las exigencias de dicho cambio.
-La variable riesgo siempre está presente en sus diversas manifestaciones, climáticas, meteorológicas, biológicas, plagas y enfermedades, por cuanto en el sector agropecuario es una variable siempre a considerar y dejar establecidos los márgenes permisible de acuerdo a la ciencia, la técnica y la innovación.
– Es indiscutible que dentro de las trasformaciones más inmediatas se encuentra el establecimiento de un modelo de gestión económica totalmente nuevo, que permita la realización de la propiedad y propicie el desarrollo de las fuerzas productivas en toda su extensión.
-Se presenta como una necesidad inmediata realizar estudios de mercado, por medio de la fuerza profesional académica disponible, tanto en lo interno, como su vínculo con los mercados externos. De igual forma, sí resultara necesario, capacitar, actualizar al personal académico, para que desempeñe exitosamente dichos estudios.
-Identificar y estudiar las cadenas productivas y de valor, tanto en lo interno y su vínculo o posible inserción con las cadenas globales de valor externas, es una tarea que el sector debe priorizar. La economía cubana y el sector agropecuario requieren exportar.
-El papel y desempeño de la inversión extranjera en sus diversas modalidades de participación constituye un importante elemento a considerar. Desde la participación en el inicio de la cadena productiva, como elemento dinamizador en los suministro de los insumos-producción-transporte-industria-comercialización, hasta la exportación e inserción en las cadenas globales de valor externa.

Armando Nova González, economista e investigador cubano

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La educación superior cubana en el actual curso escolar


Otro muro en las relaciones de Estados Unidos con Cuba

Con varios meses de atraso, el gobierno de Estados Unidos acaba de anunciar nuevas regulaciones encaminadas a “fortalecer la política hacia Cuba”, en cumplimiento del Memorando de Seguridad Nacional sobre el tema, emitido por el presidente Donald Trump el pasado 16 de junio en Miami.
Al margen de que su complejidad obligará a un detenido estudio para su implementación, sus efectos más evidentes serán reducir aún más el restringido comercio actualmente existente, afectar de manera notable el intercambio educacional, así como limitar los viajes de norteamericanos a Cuba. A ello se suman las afectaciones para el funcionamiento de los canales diplomáticos —con la excusa de los ataques sónicos— y el retorno a una retórica irrespetuosa y agresiva, que recuerda los peores momentos de la guerra fría.
El gobierno cubano ha calificado la situación como un serio retraso en los avances alcanzados en las relaciones entre los dos países y en verdad tal parece que no existen puntos de concertación posibles, aunque las relaciones diplomáticas se mantienen y no ha sido cancelado ninguno de los acuerdos sobre asuntos de mutuo interés alcanzados.
Incluso desde la retorcida visión política de Donald Trump, es difícil encontrar razones objetivas para explicar el destrozo que su gobierno ha causado en las relaciones entre los dos países. Si lo miramos desde la lógica del discurso que lo llevó a la presidencia, el mercado cubano estaba a la mano para beneficiar a la industria nacional norteamericana y proporcionar empleos precisamente en aquellos sectores que nutren la base política de su administración. Tal oportunidad debiera tenerla en cuenta un presidente con los niveles de aprobación más bajos de la historia reciente, pero la política de Trump no se basa en estos presupuestos.
Más allá de sus desplantes, su gobierno es uno de los más débiles que haya ocupado la Casa Blanca. Esto explica que haya tenido que vender la política hacia Cuba a cambio del apoyo de un grupo de congresistas de la extrema derecha cubanoamericana. No es una estrategia encaminada a captar el respaldo de este segmento del electorado, incluso tiende a perderlo, sino a fortalecer su precaria posición dentro de su propio partido y neutralizar las investigaciones que se realizan en su contra.
Lo que quizás todavía no comprende es que está haciendo un pacto con el diablo. Esta gente ha demostrado ser insaciable y ya han acusado a la “burocracia” gubernamental de suavizar las medidas y dejar brechas en su implementación, lo que augura más contradicciones hacia lo interno de la administración. Por otro lado, el senador Marco Rubio, después de haber demostrado su “influencia” sobre el presidente, desde temprano está haciendo campaña para consolidarse como la opción de los republicanos de cara al 2020. Estamos en presencia de un matrimonio por interés, que difícilmente pueda acomodarse en la cama.
Las afectaciones para Cuba de las nuevas regulaciones serán significativas. No solo porque en algunos casos elimina posibilidades que se abrieron durante la administración Obama, sino porque, incluso aquellas que se mantienen, se verán limitadas por el temor que emana de esta política. Esto funciona también con empresas, instituciones y personas de otros países que temen represalias de Estados Unidos.
La sostenibilidad de esta política dependerá fundamentalmente de la reacción que provoque en Estados Unidos. Frente a esto, las nuevas regulaciones han tenido el cuidado de respetar los negocios ya establecidos. Tampoco tocan el sensible tema de los viajes y el envío de remesas por parte de los cubanoamericanos, aunque estos se han visto afectados por otras medidas recientemente adoptadas.
Las masas norteamericanas no se movilizarán en contra de la política hacia Cuba, incluso algunos sectores que hasta ahora han empujado con fuerza, con seguridad disminuirán su actividad a la espera de mejores momentos. En definitiva el tema de Cuba no tiene suficiente peso como para obligar un curso determinado de la política norteamericana, máxime cuando las condiciones en América Latina, un factor que catalizó las decisiones de Obama, también han cambiado de manera desfavorable.
Sin embargo, esto no quiere decir que el tema de Cuba sea insignificante en el debate político norteamericano y, en el caso de la administración Trump, su política actúa en detrimento de la popularidad y credibilidad del presidente, un elemento más en la acumulación de sus contradicciones y desatinos. Aunque Cuba no puede hundirlo por sí misma, es una piedra en el saco que lo empuja hacia el fondo.
Se trata de una política “contranatura”, toda vez que no se han modificado las principales razones que condicionaron los cambios introducidos por Obama. No existe nadie en su sano juicio que piense que estas medidas determinarán el derrocamiento del gobierno cubano, ni siquiera la extrema derecha cubanoamericana se cree el cuento, lo que ocurre es que actúan como un grupito de alacranes dispuestos a suicidarse, con tal de ser consecuentes con su naturaleza.
Trump ha sido un lamentable accidente en la normalización entre Cuba y Estados, la cual beneficia a mucha gente, tiene el respaldo de todo el mundo y cuenta con la fuerza de la razón.

Jesús Arboleya
Progreso Semanal

martes, 14 de noviembre de 2017

Histórico: la `disidencia´ legitima la democracia cubana




La “disidencia” cubana había anunciado la presentación de 170 candidaturas en diferentes municipios, haciendo uso de lo que permite la Ley electoral. Pero olvidaron que en Cuba lobbies, campañas mediáticas y marketing no influyen en las candidaturas, que son propuestas por cada vecindario reunido, en asamblea, en los barrios. Y en esas asambleas no eligieron a uno solo de los supuestos 170 “opositores”. Un video de "Contratuit", espacio de Cubainformación TV.

"La lucha del pueblo mapuche puede constituir el sedimento para armar un nuevo modelo de humanidad"

Entrevista a Moira Millán, coordinadora del movimiento Marcha de la Mujeres Originarias por el Buen Vivir

“¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal".
Berta Cáceres

He tenido en mi vida la suerte de conocer mujeres muy valientes, guerreras, comprometidas, luchadoras hasta los tuétanos: en Barcelona, hace poco, en el medio de las protestas independentistas, tuve el orgullo de compartir con la “weychafe” (que en mapuche significa guerrera) Moira Millán, coordinadora del movimiento Marcha de la Mujeres Originarias por el Buen Vivir.
Ella misma revela que “nací un día de agosto en un invierno nevado en un pueblito llamado El Maitén, en el Noroeste de la provincia de Chubut, el Lof Pillañ Mahuiza es mi comunidad mapuche”.
El pueblo Mapuche, desde la noche de los tiempos, pasando por todas las conquistas del lugar donde vive, intenta preservar su identidad, que comprende sus costumbres y su territorio, la tierra que les da no solo el sustento sino el ser. Esa es la forma que adquiere la dignidad para este pueblo. Mapuche significa literalmente “gente de la tierra”. Es decir, no tierra de los hombres y de las mujeres, sino su contrario: son los hombres y las mujeres los que le pertenecen a la tierra, una idea simple pero perturbadora en las mentes de casi todos los políticos de hoy en día.
Al final del siglo IX la nación mapuche fue víctima de genocidio y sus tierras ancestrales ocupadas de una invasión ilegítima de los “huincas” argentinos y chilenos. Huinca es un término proveniente del idioma “mapudungún” que significa "Nuevo Inca", en referencia a las personas de raza blanca, los nuevos conquistadores. Hay que aclarar que los mapuches no son ni chilenos ni argentinos, simplemente porque ambos Estados son construcciones históricas posteriores al “Wallj Mapu”, su territorio ancestral.
En los años 90, más o menos, Carlos Menen regala las tierras de donde provienen los ancestros de Moira a un muy conocido paisano mío, Luciano Benetton, que pagando con pocas “perlitas” ocupa ilegalmente casi dos millones de hectáreas de la Patagonia argentina.
Moira me dice que “Benetton creó un estado feudal dentro el estado argentino”. “Benetton financia esta situación belicista contra los mapuche para poder seguir robando los productos de la tierra”.
La entrega y el saqueo de las tierras patagónicas y de sus recursos nacionales por parte de empresas extranjeras vienen de larga data, al igual que los reclamos y la lucha del pueblo mapuche por recuperarlas.
Desde el 2015, varias familias de la provincia de Chubut realizaron recuperaciones de tierra ocupadas por Benetton y declararon, mediante un comunicado público firmado por los Pu Lof en Resistencia del Departamento Cushamen y el Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu (MAP): “Nosotros, los Mapuches, seguimos siendo una inmensa mayoría sin tierra, con la única alternativa de ser peones, empleadas domésticas y obreros, es decir, mano de obra barata y explotada por la oligarquía criolla y el empresariado transnacional”. Y sostenían que “la única manera de frenar el ‘asesinato planificado’ desde el poder económico y del estado (ecocidio y etnocidio), es mediante el control territorial efectivo de nuestras comunidades movilizadas”.
La respuesta de la Compañía de Tierras del Sur Argentino (compañía de Benetton) fue una denuncia penal por usurpación. Desde entonces la violencia, las amenazas y los intentos de desalojo han sido permanentes.
La actuación de la gendarmería, en las tierras que el italiano reivindica para sí, desde el inicio del año, fue de más represión todavía, contra la comunidad Pu Lof (entre ellos mujeres y niños), desaparecieron a Santiago Maldonado con la directa responsabilidad de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, su jefe de gabinete Pablo Noceti y del Estado. El gobernador de Chubut, Mario Dan Neves también fue cómplice del accionar represivo avalando el ingreso de la gendarmería al predio y demonizando a los mapuches a través de una campaña mediática que comenzó el año pasado, mientras apretaba al juez Otranto para que encarcele a los dirigentes considerados sin ninguna prueba como “terroristas”.
Sobre el tema Moira reafirma: “No hay ninguna duda, fue el gobierno que primero desapareció a Santiago Maldonado por mano de la gendarmería y después plantó el cuerpo en el rio de la comunidad mapuche Pu Lof Resistencia Cushamen. La táctica fue ‘liberarse’ de su crimen, porque la desaparición forzada no prescribe, es un delito de lesa humanidad y los funcionarios de turno tenían que blanquear el hecho que lo habían asesinado. Así crean toda una campaña mediática para señalar como responsables a los jóvenes weychafe de la comunidad mapuche. Pero a mí también me señalan como responsable, porque en entrevistas que me hicieron con antelación al descubrimiento del cuerpo de Santiago había pronosticado lo que pasó después en realidad. Espero que el pueblo argentino aproveche la oportunidad de no aceptar la manipulación de los pueblos y rebelarse. En el momento que el caso de Santiago hizo que el pueblo argentino mirara al sur de su país y al fin permitió que se enterara de la lucha del pueblo mapuche, espero que sea la razón porque esta pseudo-democracia dictatorial, artilugio de la partidocracia para poder mantener el modelo extractivista caiga por su propio peso, porque su política aberrante y asesina ya no cabe en la conciencia del pueblo argentino. Hay que seguir adelante con la luz de la verdad, contrastar el montón de mentiras, seguir con la lucha de los pueblos originarios, en manera articulada y con la sabiduría de los pueblos en unidad. Definitivamente hay que sacarse de encima este gobierno criminal”.
La lucha de Moira y de su pueblo ya ante del descubrimiento del cuerpo de Santiago había enfurecido el Estado argentino y ella fue amenazada de muerte.
“Los funcionarios del Estado saben que el problema no soy yo, es la lucha de mi pueblo que represento, un mundo completamente distinto que rechaza estructuralmente este sistema. Lo único que lograran demostrar, si consuman mi asesinato, es que la mística mapuche que afirma que por cada uno que cae diez más empezaran la lucha es verdad. Nuestra lucha no quiere llegar a poseer la tierra o a crear un nuevo Estado, nosotros queremos emplazar la relación armónica entre la tierra, la “mapu”, y los pueblos, la reciprocidad con la naturaleza. Nosotros rechazamos este sistema de muerte, esta progresiva destrucción y contaminación, somos el pueblo más pobre que vive en el territorio más rico de América del Sur y reclamamos el Buen Vivir entre los pueblos. Sabemos que es posible un nuevo futuro, un mañana distinto al presente y es nuestro derecho. El sistema nos está matando porque necesita abortar la esperanza, necesita que nos resignemos al sistema de muerte. Pero nosotros tenemos miles de años demostrando que sí, ¡otro mundo es posible! Además en los últimos tiempos logramos generar empatía para nuestro pueblo en Argentina, logramos que las feministas de ‘Ni una menos’ hagan su encuentro nacional a Chubut, va a ser un Puerto Madryn. La lucha de mi pueblo es el tema principal, me nombran como referente del movimiento y creo que eso asusta al estado”.
Otra denuncia que formula Moira es que Santiago Maldonado es el primer “blanco” desaparecidos, pero solo en la provincia de Chubut existen 145 mapuches desaparecidos, uno de ellos es Eduardo Cañulef, que era el peón de Benetton. Este trabajador rural reclamó mejor condiciones laborables y el multimillonario lo desapareció.
“Nunca vi a tu conterráneo en el banquillo de los acusados, esto ocurrió en el año 1996 y su madre murió reclamando el paradero de Eduardo. Tenía 28 años y nadie hizo una manifestación por él. En Argentina claramente la vida indígena no vale tanto como la vida del blanco. Esto no significa que no me solidarice con la familia Maldonado y reclamo con ella que se haga justicia. Pero también quiero justicia para mi pueblo, quiero que Benetton pague por las aberraciones que cometió contra el pueblo mapuche. También necesitamos que despierte el pueblo italiano y tenga conciencia de lo que hacen los multimillonarios de su país, que matan pueblos originarios y destruyen el ecosistema. Porque Benetton no produce solo ropa, es un extractivista y en el territorio que ocupa ilegalmente hay yacimientos auríferos”.
Yo, como hermana blanca, concluyo prometiendo apoyar la lucha de los pueblos indígenas, principalmente de la mujeres indígenas y, como escribió Moira, quiero escucharlas deseosa de conocer sus pensamiento, no quiero convertirlas, ni etiquetarlas, ni estudiarlas, ni extraer utilitariamente sus saberes, me uno a esta Revolución de pensamiento, y seré, tierra, semilla, viento, agua y fuego.

Ida Garberi, corresponsal en Cuba de Cubainformacion

domingo, 12 de noviembre de 2017

Canción de barrio (Documental)




“Canción de barrio” es un documental dirigido por Alejandro Ramírez Anderson que recoge, en 80 minutos, algunas experiencias de los dos primeros años de la “Gira interminable” que -desde 2010- realiza Silvio Rodríguez por los barrios de La Habana y de otras provincias del país.

Donald Trump, alumno desaventajado de Orson Welles




Basado en un texto de Rosa Miriam Elizalde – Blog Desbloqueando Cuba.- Los supuestos “ataques acústicos” contra diplomáticos de EEUU en La Habana han hecho visibles las disparatadas contradicciones entre la Casa Blanca y su Departamento de Estado.
Edición: Ana Gil

sábado, 11 de noviembre de 2017

¿Alguien esperaba de EEUU un cambio real y limpio de su política hacia Cuba?

Voy a comenzar esta nota con una reflexión de Fidel Castro que subraya lo siguiente: “Aún cuando un día mejoraran las relaciones entre Cuba Socialista y el imperio, no por ello cejaría ese imperio en aplastar a la Revolución Cubana…”
Pero, el líder histórico de la mayor de las Antillas dijo más en un discurso por el XXXII aniversario de las Fuerzas Armadas y del desembarco del Granma, celebrado en la habanera Plaza de la Revolución en 1988: el imperio no oculta destruir nuestro proceso revolucionario, lo explican los defensores de su filosofía, acotó.
Fidel, uno de los más grandes conocedores de Estados Unidos en la historia contemporánea, expresó entonces que hay algunos teóricos de la vecina potencia del Norte que han sido partidarios de que Washington realizara cambios en su política hacia Cuba para penetrarla, debilitarla y destruirla, si es posible, incluso, pacíficamente.
Agregó en aquella intervención que otros piensan que mientras más beligerancia se le dé al decano archipiélago caribeño, más activo y efectivo será en sus luchas en el escenario de Nuestra de América y del mundo.
El Comandante en Jefe, como le dirán siempre sus compatriotas y millones de agradecidos en la humanidad, auguró que mientras exista el imperio, el pueblo cubano nunca podrá bajar la guardia, ni descuidar su defensa.
Los hechos confirman lo asegurado por Fidel hace casi tres décadas. El demócrata expresidente norteamericano Barack Obama, y sus cercanos “tanques pensantes”, pretendían destronar a la Revolución Cubana de forma “pacifica”, con cantos de sirena, pero, claro, sin levantar definitivamente el criminal bloqueo que Estados Unidos le impone a la Isla en los últimos casi 60 años.
Ahora, el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, torpe y agresivo como sus “asesores” anticubanos, escogió nuevamente el camino errado y frustrado de la confrontación, con tonos discordantes de los viejos tiempos de la llamada Guerra Fría, y acaba de poner en vigor nuevas medidas que arrecian la guerra económica, comercial y financiera contra la mayor de las Antillas.
El propósito ha sido y será siendo el mismo: ahogar a la Revolución Cubana porque desde su triunfo, el 1 de enero de 1959, representa un paradigma para los pueblos de la Patria Grande y del mundo, y uno de los mayores obstáculos para los intereses hegemónicos de Washington en este hemisferio.
Los sucesivos regímenes de turno de Estados Unidos han pretendido desaparecer de la faz de la tierra el ejemplo solidario, altruista, digno, pacífico, y de resistencia de Cuba, y por supuesto ninguno lo ha conseguido.
Tampoco Trump, y quienes vengan detrás, lo podrán hacer. Por el contrario, pueden estar seguros que el archipiélago caribeño continuará su prolongado batallar frente a las agresiones de Washington, al mismo tiempo de estar dispuesto a dialogar y convivir pacíficamente con su poderoso vecino del norte, siempre y cuando se respete su soberanía, independencia y principios.
De Cuba sí todos podemos esperar con seguridad que nunca claudicará, no así de un honesto y verdadero cambio de la política de Estados Unidos hacia la nación antillana.

Patricio Montesinos

Historia de una Hazaña


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Asesinato de Kennedy: ¿qué opina el exjefe de la Inteligencia cubana?




Basado en un texto de Fabián Escalante - La pupila insomne.- Incumpliendo su promesa, el gobierno de Donald Trump decidía no desclasificar varios cientos de documentos sobre el asesinato, en 1963, del presidente J. F. Kennedy.
Edición: Ana Gil.

Nuevas medidas migratorias cubanas

El gobierno cubano acaba de anunciar la adopción de cuatro nuevas medidas migratorias, encaminadas a facilitar los contactos de Cuba con su emigración.
Tales medidas se corresponden con la continuidad de una política que desde 1978 ha venido rompiendo barreras, en un campo particularmente sensible para la sociedad cubana y la seguridad nacional del país. Se impone, por tanto, evaluar como positivo cualquier avance en este sentido, aun cuando resulta evidente que queda bastante por hacer.
Así lo reconoce el propio gobierno de Cuba y avanza la noticia de que se estudian nuevas medidas en este sentido, tal y como lo exigen las necesidades del país y las obligaciones del Estado con sus emigrados y la propia sociedad cubana.
Una medida de amplio impacto ha sido autorizar las visitas de los migrantes ilegales que antes tenían que esperar ocho años para viajar a Cuba. Aunque excluye a un número pequeño de aquellos que lo hicieron violando las normas de seguridad alrededor de la Basa Naval norteamericana en Guantánamo, se trata de miles de personas que en los últimos años representaron un alto incremento de las salidas ilegales, sobre todo mediante el corredor centroamericano, hasta alcanzar la frontera norteamericana con México.
Lo hicieron amparados en la existencia de la política de pie seco/pie mojado, que establecía recibirlos de manera indiscriminada en Estados Unidos. Cuando, en enero de este año, esta política fue cancelada por Obama, las salidas ilegales disminuyeron a niveles despreciables y esto evidentemente permite adoptar esta medida, sin que fuese interpretada como un estímulo a la migración ilegal, en violación de los acuerdos migratorios de 1994.
Quizás también facilita eliminar la llamada “habilitación del pasaporte”, bastante cuestionada en las reuniones del gobierno cubano con representaciones de los emigrados en diversas partes del mundo, debido a que era interpretada como una secuela de los permisos de entrada antes existentes.
En realidad, la habilitación fue establecida en 2004 para que funcionara como una especie de permiso de entrada permanente y fue un paso de avance respecto a estos permisos. A partir de 2014 quedó limitada a validar los pasaportes de las personas que no tenían problemas para entrar en Cuba.
Según Bruno Rodríguez, canciller cubano, la eliminación de la habilitación beneficia a 823 000 personas, por lo que es de suponer que una buena parte de ellos son los ilegales que tenían prohibido su ingreso al país. De todas formas, la eliminación de la habilitación implica la complicación de que ahora una persona que no pueda ingresar a Cuba se va a enterar cuando arribe a la frontera, a no ser que previamente consulte con el consulado cubano.
Al parecer, esta medida ha originado la confusión de que también se está eliminando la exigencia de prorrogar el pasaporte cada dos años y no es así. El costo del pasaporte cubano, su renovación cada seis años con prórrogas cada dos, constituye una de las principales quejas de la emigración y una limitante económica importante para sus viajes a Cuba.
Algunos lo justifican a partir de la situación económica que atraviesa el país, pero la realidad es que ello impide el viaje de muchas personas, especialmente de familias enteras, que no pueden asumir estos costos, con lo que se pierde mucho más de lo que se gana. Los emigrados lo perciben, además, como una carga abusiva, lo que enrarece cualquier esfuerzo encaminado al mejoramiento de relaciones.
Quizás, entre las medidas adoptadas, una de la más importante de cara al futuro, es promover la adopción de la ciudadanía cubana de los hijos de emigrados nacidos fuera de Cuba.
Al eliminar el requisito del llamado “avecindamiento”, que implicaba la permanencia de tres meses en el país, se facilita el trámite y se estimula un proceso de alcance estratégico para la nación cubana, toda vez que estamos hablando de la tercera y cuarta generación de descendientes y de los hijos de los nuevos emigrados, un enorme capital humano que Cuba necesita y tiene que aprender a aprovechar.
Por último, fue decretada la autorización para que “cubanos residentes en el exterior” entren y salgan del país en embarcaciones de recreo, por el momento, solo a través de dos de las marinas existentes en el país. De esta manera se da continuidad a lo establecido el 22 de abril de 2016 para el caso de los cruceros, aunque ahora solo referida a las personas que residen fuera de Cuba.
Parece una medida de menor importancia, pero en el caso cubano casi todo transita por un componente de seguridad que complica decisiones aparentemente simples. El problema de las embarcaciones de recreo es que históricamente fueron utilizadas para acciones terroristas y el tráfico de personas, también las destinadas al turismo fueron objeto de frecuentes secuestros con vista a salidas ilegales, con la agravante de poner en peligro a los turistas y la pérdida de las embarcaciones.
Poder flexibilizar estas normas es un indicador del nivel de normalidad alcanzado en las relaciones migratorias después que Estados Unidos eliminó la política de pie seco/pie mojado, lo que indica que, a diferencia de otros países donde la emigración ilegal resulta incontrolable, en el caso cubano era una fenómeno básicamente alentado por la política norteamericana, que debe sostenerse en el tiempo si no se modifican los acuerdos migratorios.
Aunque esta medida afecta a un número limitado de personas, tiene un importante valor simbólico, porque elimina medidas discriminatorias que afectaban, y en algunos casos todavía afectan, tanto a los emigrados como a los cubanos residentes en el país.
Si bien parece clara la mirada estratégica de la política migratoria cubana y su implementación ha sido bastante consecuente con esta orientación durante casi 40 años, no es menos cierto que aún prevalecen visiones afincadas en el pasado, que limitan el alcance y el dinamismo de las reformas.
La política migratoria cubana no puede hacerse sin tener en cuenta las relaciones con Estados Unidos, pero, precisamente por esto, debe estar concebida por encima de las coyunturas políticas que acontecen en estas relaciones. En 1978 Fidel Castro lo definió como un “problema nacional” y dijo:
“(La) comunidad cubana, como todas las comunidades que están en otro medio, en otro medio nacional, digamos que trata de mantener su identidad nacional (…) No importa lo que sean, si es un millonario en la emigración o es un trabajador cubano en la emigración (…) no se trata aquí de un problema de clase, es un problema de tipo nacional (…) Y eso lógicamente despierta la solidaridad nuestra (…) No importa que ellos no simpaticen con la Revolución, pero a nosotros nos satisface saber -y lo vemos, lo comprobamos- que la comunidad cubana trata de mantener su idioma, sus costumbres, su identidad nacional cubana”.
Conclusión: la política hacia la emigración es una política nacional.

Jesús Arboleya
Progreso Semanal

EEUU no busca aclarar asesinato de Kennedy según investigador cubano

El investigador cubano Fabián Escalante aseguró en Estambul que a pesar del tiempo transcurrido, las autoridades norteamericanas están lejos de esclarecer el asesinato del presidente John F. Kennedy tras 54 años diciendo que van a revelar los secretos. Escalente se encuentra en Turquía para presentar su libro sobre el asesinato del presidente de Estados Unidos en 1963, traducido al turco, y por tal motivo conversó con Prensa Latina.
Según Escalante, 'antes acusaron a Cuba y a la Unión Soviética del crimen sin prueba alguna, simplemente por un motivo ideológico', sin embargo los documentos desclasificados, pertenecientes a tres comisiones institucionales, tampoco arrojaron ninguna luz sobre el magnicidio.
'Si en esos documentos existiera un ápice de verdad, ya hace rato que se hubiera conocido, pero se han desclasificado el 99 por ciento de los materiales y no aparece nada, lo que que aparece es la agresión contra Cuba, por eso han tratado de impedir o frustrar las desclasificaciones de documentos', afirmó.
Sobre el asesino de Kennedy el investigador cuestionó su pasado y consideró que fue utilizado por los servicios de inteligencia norteamericanos para realizar el crimen premeditado, asegurando que 'Lee Harvey Oswald fue a la Unión Soviética como desertor pero siendo ya agente de la CIA'.
Poco tiempo después decide volver a Estados Unidos y 'el primer trabajo que consigue en Dallas es en una empresa que se dedica a fabricar los mapas de vuelo de los aviones U2. ¿Cómo es posible que a un desertor que regresa de la Unión Soviética le den un trabajo de esa naturaleza?', se preguntó Escalante.
Posteriormente, Oswald marchó a Nueva Orleans 'y allí lo primero que hace es vincularse con los agentes de la CIA, después cambia la línea de conducta y se hace simpatizante de Cuba y empieza a imprimir volantes a favor de Cuba, es decir, en ese momento Oswald ha sido elegido como chivo expiatorio, él no lo sabe pero es así', aseguró el investigador.
La crisis de los misiles, en octubre de 1962, hizo variar la visión política del presidente Kennedy, que llegó a enviar una comisión a Cuba para estudiar la posibilidad de un acercamiento entre ambas naciones, lo que en opinión del escritor pudo desencadenar su trágico final.
'El 10 de junio de 1963 Kennedy pronunció un discurso extraordinario, un juicio contra la guerra fría, y yo creo que fue el último aldabonazo en EE.UU. y se decidió su asesinato', consideró Escalante, para quien los responsables de ese crimen fueron 'un sector de la CIA que dirigía la agresión a Cuba'.
En su opinión, 'Kennedy era un hombre con una perspectiva distinta, evidentemente se dio cuenta de que tenía que cambiar la política hacia Cuba', pero el trágico desenlace permitió la continuidad a día de hoy de 'ese poder real, que no le perdona a Cuba la revolución que hizo, a las puertas de Estados Unidos', y para el investigador 'esa agresión se va a mantener'.

Prensa Latina

martes, 7 de noviembre de 2017

domingo, 5 de noviembre de 2017

Salvador Allende sufrió la misma demonización en los medios que hoy Nicolás Maduro




Esta tertulia de TV es, a su vez, un fragmento del programa semanal de Cubainformación Radio: Nicolás Maduro es Salvador Allende, colmos y ridículos del Bloqueo a Cuba y más temas

¿Oficialistas vs independientes? El debate sobre los medios de comunicación




El conocido periodista Pascual Serrano responde preguntas cruciales sobre los desafíos contemporáneos en el campo de los medios de comunicación.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Abel Santamaría: el alma del Movimiento 26 de julio




El 20 de octubre del 1927, a Cuba, nació en Encrucijada (provincia de Las Villas) Abel Santamaría Cuadrado, un ángel de la Revolución cubana, o “el alma del Movimiento 26 de julio”, como Fidel Castro Ruz lo definió.

La definición en lugar de un espíritu celeste, que este año habría cumplido 80 años, que protege esta gran revolución es de su sobrina, Celia Hart Santamaría, hija de la hermana mayor de Abel, una de las heroínas del ataque al Cuartel Moncada, Haydée Santamaría, llamada cariñosamente Yeyé.
He visitado Celia en su casa a La Habana para conversar con ella y de este modo conmemorar a este su gran tío, este joven que inmoló su vida a los 25 años porque estuvo convencido que hizo falta cambiar los hechos políticos de su país.
“Creo que la primera vez que escuché hablar de Abel Santamaría, fue justo de los labios del comandante Fidel Castro, tenía 4 años y fui a verlo con Celia Sánchez Manduley en el piso del Vedado, en Calle 11, y me reconoció diciendo que tenía la mirada inconfundible de mi tío, que no podía ser otra que la hija de Yeyé”.
“Mi madre no quiso contar mucho sobre los hechos dolorosos del Moncada, yo miré siempre hechizada las fotos donde mi tío aparecía sonriente con toda la familia.
El hecho que haya muerto tan joven, así entusiasta, tan generosamente dispuesto a sacrificarse para salvar lo que él mismo definió “el hombre de Cuba”, es decir Fidel Castro, me lo ha hecho siempre ver cómo un ángel protector de esta Revolución”.
Abel Santamaría nació en el Central Constancia (que hoy lleva su nombre) de dos migrantes españoles a Cuba, (su papá fue jefe carpintero en el central); de pronto su vida se desarrolló conociendo las tristes situaciones sea de los campesinos que de los obreros de la época, en un entorno rural e industrial al mismo tiempo y va a respirar una gran urgencia de cambio escuchando en las reuniones sindicales las palabras del famoso “General de las Cañas”, Jesús Menéndez.
De este gran ejecutivo sindical, Abel ha sabido literalmente absorber su inteligencia natural, su exigencia profunda de justicia.
Ávido de conocer más profundamente aquella Juventud Ortodoxa (sección juvenil del llamado Partido del Pueblo Cubano), que él sabe está obrando a La Habana, decide ir en la capital cubana para estudiar y trabajar.
Éste fue el único partido que trató de hacer oposición a la corrupción de la partidocracia de la época y con el que se identificó la mayoría de la juventud cubana; Abel también empieza a participar en las actividades del grupo y convence a su hermana Haydée a seguirlo a La Habana.
Bien pronto alquilan el piso de 25 y O, que se transforma en un centro de reunión muy activo de la Juventud Ortodoxa, absolutamente decidida a poner punto final a la estructura podrida de la república neocolonial.
Abel y Fidel estaban hablando el mismo idioma, que reclamó una revolución nacional libertadora, sin conocerse y sólo después del golpe de estado del 1952 de Fulgencio Batista se encuentran en la conmemoración de un compañero muerto, en el Cementerio Colon de La Habana.
Enseguida Abel reconoce en Fidel el líder, “el hombre de Cuba”, el único que puede regalar a su país una condición de libertad.
“La cosa de veras impresionante del carácter de mi tío ha sido su sentido de la justicia tan grande, este pensamiento martiano casi natural, innato. El dinero de la época de la casa del Vedado era muy poco, si se compraban los libros o las munición y los fusiles, no se podía comer todos los días”.
“Pues no estamos hablando de revolucionarios cultos y preparados por el punto de vista literario, fueron jóvenes puros, con un fuerte sentido de la justicia social, que han sido marcados de las evidencias del vivir cotidiano, de la observación de la corrupción generalizada, ellos llevaron dentro el deseo de cambiar las cosas con equidad”; así Celia sigue hablándome del segundo hombre del Movimiento 26 de julio.
“Sólo Fidel y Abel supieron todo el proyecto del ataque al cuartel, prepararon minuciosamente todos los detalles y justo para proteger a los otros compañeros no le dijeron nada hasta lo último”.
“Mi mamá me contó que aunque no supieron exactamente que este era el primer acto de sus Revolución, fueron preparados para afrontar este paso, antes o después, y Abel dijo que después del primer acto habría sido más difícil vivir que morir, que ella tenía que vivir mientras probablemente a él sería tocado morir."
“Y a pesar de las torturas que ella tuvo que padecer, el horror de ver los ojos de mi tío Abel sobre una bandea utilizados como chantaje porque denunciara a los compañeros, Haydée afirmó que los hombres no eran malos, ella en el Moncada entendió que era el sistema aquél que tuvo que ser cambiado, no el hombre."
Celia añade que Abel y los otros mártires del Moncada han quedado como almas protectoras de la Revolución, corazones enormes con grandes potencialidades que no se han podido realizar, figuras notables tronchadas al nacer.
“Y a pesar que mi tío Abel haya sacrificado su vida, cumplió su objetivo de empezar la lucha, de abrir un camino y permitir que Fidel continuara vivo”.
“Mi mamá, también supo afrontar su dolor sacando de este una fuerza enorme, como afirma en la carta escrita a los padres de la prisión de Guanajay, dónde da ánimo a mi abuela diciéndole que es una madre privilegiada, que tendrá siempre a un hijo joven que no envejecerá, que continuará siempre a ser bonito, con su fuerza y su ternura infinita”.
“Le dice que hace falta pensar en Abel de modo diferente, que él sigue estando junto a todo nosotros porque Fidel está vivo y puede hacer de Cuba lo que Abel deseó, que mi abuela deberá perpetrar lo que él estaba buscando, querer lo que tanto quiso y dedicarse a la defensa de aquellos que fueron la razón de su vida, es decir los trabajadores del Central y no sus dueños explotadores."
Mientras Celia habla de este chico del Moncada no puedo prescindir de pensar que Abel, Fidel, Haydée, Melba…… esta descendencia preciosa del pueblo cubano han dejado la vía, con el ataque al cuartel Moncada, a una lucha permanente que es continuada después del 1959, después del triunfo de la Revolución cubana, se ha reflejado en las luchas del Che Guevara y ahora es más que nunca presente en la obra grandiosa de esta América Latina que está naciendo. Ellos, los iluminados de la suerte ya representaron aquel hombre nuevo que trató luego de enseñarnos el Che Guevara.
Cómo italiana y europea sólo puedo esperar que lo más pronto posible este germen rebelde pueda sacudir también los corazones y las almas de mi país, porque también en el seno de la Vieja Europa podemos darnos cuenta que el neoliberalismo ha fracasado, que sólo una consciente justicia social es el futuro de nuestro planeta, que para defender la revolución socialista es necesario luchar por la revolución mundial.
Quiero cerrar esta conversación con Celia sobre Abel con una frase del otro ángel protector de la revolución mundial, también él muerto joven y siempre vivo, como Abel, puro y sin defectos, el Che Guevara, que nos recuerda que “vale, pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la tierra”.

Ida Garberi

‟Universidad de Camagüey” La primera de la Revolución


viernes, 3 de noviembre de 2017

Paliza a Washington en la ONU

La paliza, 191 a 2, sufrida por Estados Unidos en la votación de la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo a Cuba, no es una simple repetición de las anteriores. Es cierto, hace más de un cuarto de siglo un número creciente de Estados apoya la resolución cubana. En los últimos años solo votan en contra la potencia del norte y su impresentable compinche Israel. Si se piensa bien, el sufragio sobre el bloqueo se ha convertido también en un símbolo del aislamiento de Estados Unidos, no solo en este tema, sino en otros, que, como el cambio climático, son cada vez de mayor interés para las naciones. Esto se ha acentuado con la política exterior unilateralista del presidente Donald Trump.
De igual modo, la mayoría de las intervenciones en apoyo al documento cubano, fueron también un llamado a Trump para que retome el camino de diálogo y cierta apertura con la isla iniciado por su homólogo Barak Obama. Cabe recordar que el segundo había pedido al Congreso el levantamiento del bloqueo y, en concordancia con ello, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la votación del año pasado. Aunque nunca habló del carácter agresivo e inmoral del cerco económico y dijo que el cambio de política hacia la isla no implicaba una modificación de su objetivo (de derrocar a la Revolución), el primer presidente negro de la gran potencia sí reconoció explícitamente el fracaso del bloqueo y aceptó una relación con Cuba de iguales y mutuo respeto.
Sin embargo, los pasos dados por el nuevo ocupante de la Casa Blanca en relación con la isla han sido sumamente hostiles y basados en mentiras, condicionamientos y pretextos. Entre los últimos es digna de una marca olímpica en materia de mentira la supuesta agresión con un arma sónica a la que habrían sido sometidos 22 miembros de la Embajada de Washington en La Habana. Washington dice que aun no puede acusar a Cuba de la autoría de los “ataques” pero alega que no es capaz de proteger a sus diplomáticos según establece la Convención de Viena. Esta ridícula acusación se ha vuelto el hazmerreír de las comunidades científicas de Estados Unidos y Cuba. No obstante, logró eco en los medios de difusión estadunidenses dominantes y fue usada como excusa para reducir sustancialmente, de forma unilateral y festinada, el personal en las misiones diplomáticas de ambos países en La Habana y Washington.
En el primer caso, mediante la retirada por Estados Unidos de la mayoría de su personal, presuntamente enfermo por la acción de la hilarante arma sónica. En el segundo, con la absurda y descabellada expulsión de buena parte de los diplomáticos cubanos. Esta medida, junto a la orden presidencial de Trump dada a conocer el 16 de junio, reduce al mínimo lo que quedaba de las medidas de distensión de Obama después de los discursos en que él y el presidente Raúl Castro anunciaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Baste señalar que a partir de ahora un cubano se ve impedido de solicitar visa estadunidense en La Habana y debe para ello viajar a Colombia y pedirla al consulado en Bogotá. Ya hablaremos de eso próximamente.
Volviendo al debate sobre la resolución cubana en la ONU, destacaron los pronunciamientos de los representantes de América Latina y el Caribe, África y Asia, así como el apoyo de la CELAC, el CARICOM, el Movimiento de Países No Alineados, el G77 + China, la Organización de la Conferencia Islámica y la ASEAN. Fueron sobresalientes los discursos de Jamaica, Bolivia, Venezuela, Paraguay, México, Vietnam, China, India, Rusia, Unión Europea, Suráfrica y Argelia.
Los condicionamientos alegados por Trump para no levantar el bloqueo recibieron la fulminante respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla: “En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha reiterado en cuatro ocasiones diferentes que su gobierno no levantará el bloqueo a Cuba a menos que esta realice cambios en su ordenamiento interno. Reafirmo hoy, que Cuba jamás aceptará condicionamientos ni imposiciones y les recordamos al presidente y a su embajadora (en la ONU, Nikki Haley) que este enfoque aplicado por una decena de sus predecesores no ha funcionado ni funcionará. Será uno más en la cuenta de una política anclada en el pasado”. Añadió que el mandatario estadunidense se acompaña de "rancios batistianos(partidarios del dictador Batista), anexionistas y terroristas", que “alienta el odio y la división”, y pregona “un peligroso supremacismo que disfraza de patriotismo y que generará más violencia”.

Ángel Guerra Cabrera

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Trump, el bloqueo a Cuba y la contra de la Florida

Este miércoles primero de noviembre, la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba desde 1960, marcará la primera derrota de la diplomacia de guerra de Washington bajo la administración de Donald Trump.
Después de los modestos pasos dados por Barack Obama, la obcecación y tozudez de Trump y su troika de generales (James Perro loco Mattis, secretario de Defensa; H. R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional, y John Kelly, jefe de gabinete) les impiden ver que están llevando las relaciones bilaterales a un terreno donde las autoridades de la isla están acostumbradas a lidiar y son más fuertes: el enfrentamiento, con base en las normas del derecho internacional; amén de que ello es un factor de unidad interna, que lejos de debilitar al gobierno cubano, le permite aumentar su respaldo dentro y fuera del país.
Como ha repetido una y otra vez la cancillería cubana a distintos mandatarios estadunidenses, cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos desestabilizadores más sutiles o encubiertos, estará condenada al fracaso.
Desde 1992, cuando Washington reforzó el bloqueo con la aprobación de la extraterritorial Ley de Democracia Cubana (también conocida como Ley Torricelli), Cuba promovió y logró pasar el voto de condena en la ONU en 25 ocasiones consecutivas. En 2016 sumó el apoyo de 191 Estados de los 193 que forman el organismo. Sólo Estados Unidos e Israel votaron en contra. No obstante, en abierto desafío a ese consenso y al derecho internacional, Trump reforzó el bloqueo en junio de este año, lo que podría retrotraer los vínculos con la isla a los peores momentos de la época de la guerra fría.
El 16 de junio pasado, tras pronunciar un discurso cargado de una retórica hostil en el teatro Manuel Artime de la Pequeña Habana de Miami, Trump firmó una directiva denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”.
El principal objetivo del memorando es revertir los avances alcanzados por el antecesor de Tump en el cargo, después de que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
Atizado por la mafia anticastrista y antipatriótica conformada por los cubano-estadunidenses de Miami, el magnate neoyorquino reincide en la vieja y enfermiza obsesión que frustró a once sucesivas administraciones de la Casa Blanca, de Dwight Eisenhower a Obama, pasando por Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo.
Según el experto estadunidense Arnold August, la redacción del memorando dirigido a provocar un “cambio de régimen” en la isla recayó principalmente en el asesor de seguridad nacional, general H.M. McMaster, y el jefe de gabinete Reince Prebius, bajo la asesoría del senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart, ambos integrantes del núcleo duro de la industria de la contrarrevolución de la Florida.
Marco Rubio, quien fue ridiculizado por Trump durante las elecciones primarias del Partido Republicano, es miembro del Comité de Inteligencia del Congreso y durante la actual administración se ha vuelto un protagonista de la política estadunidense hacia Cuba, abogando por el recrudecimiento del bloqueo e impulsando la ruptura de relaciones. Iguales propósitos guían a Mario Díaz-Balart, cuyo padre y abuelo apoyaron a la dictadura de Fulgencio Batista.
Ambos políticos republicanos provienen de Florida, un estado muy disputado donde los cubano-estadunidenses representan más del 5 por ciento del electorado. Aunque su influencia se ha deteriorado desde hace algún tiempo, los dos conservan una influencia sustancial en los principales medios de difusión masiva del sur de Florida, incluyendo radio y televisión, así como en El Nuevo Herald, edición en español del Miami Herald.
El gobierno de Raúl Castro ha venido modificando paulatinamente el sistema político-económico de Cuba y se ha abierto a la inversión extranjera y al único mercado que existe en el orbe. En ese sentido, reforzar el bloqueo va en contra de los propios intereses del magnate Trump como exitoso hombre de negocios y exhibe su doble moral.
Por otra parte, el bloqueo afecta de manera directa los intereses de empresarios cubano-estadunidenses que votaron por Trump y quieren invertir en la isla, por lo que está cometiendo una clara torpeza política al reforzar la política de aislamiento en vez de ponerle fin.
Varias encuestas realizadas en Estados Unidos, entre ellas la del Centro de Investigaciones PEW (Pew Research Center), un think tank con sede en Washington que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan las relaciones de ese país con el mundo, revela que 76% de los estadunidenses consultados apoya el proceso de normalización diplomática con Cuba iniciado por Obama. Asimismo, establece que 65% de los republicanos, 83% de los demócratas y 75% de los independientes entrevistados apoyan el proceso.
Otra encuesta de la Universidad Internacional de Florida (Florida International University, FIU), da cuenta de que 68% de la población del estado de la Florida apoya el proceso de normalización de relaciones, con un 90% de respaldo en los jóvenes y de 83% entre los votantes registrados.
Cuba es uno de los países más seguros del mundo, por lo que las manipulaciones políticas y mediáticas acerca de supuestas afectaciones a los extranjeros en su territorio son insostenibles y forman parte de las maniobras desestabilizadoras concebidas por sectores que manejan los hilos de la política hacia la isla, como los susodichos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, además de Carlos Curbelo, Ileana Ros-Lehtinen, Ted Cruz, Bob Menéndez y Albio Sires, que encabezan en la coyuntura una coalición de congresistas de ultraderecha republicano-demócrata interesada en mantener el bloqueo y hacer retroceder los vínculos bilaterales.
Al dejar la “política cubana” en manos de esa coalición de legisladores que lucran con la industria de la contrarrevolución que tiene su epicentro en Miami, Trump choca con los intereses de importantes actores estadunidenses como Airbnb, novena compañía en ingresos por movimiento de turistas: sectores de agricultores que atraviesan una de las crisis más agudas desde la década del 30, y productores de lácteos que pierden anualmente millones de dólares que Cuba compra en ese renglón.
A guisa de ejemplo, la cosecha de 2016 alcanzó una cifra récord en Estados Unidos, pero permanece en almacenes abarrotados de trigo, maíz y otros granos por falta de mercado. El trigo es el segundo rubro de importación cubana y se compra a Canadá, China y Francia, que se benefician a costa de los granjeros de la Unión Americana a causa del bloqueo.
Según dichos del senador republicano por Kansas, Jerry Moran, estudios sobre la dieta de la población cubana demuestran que debido a las restricciones de comercio con Cuba, los agricultores de Estados Unidos perdieron entre 2013 y 2015, mil millones de dólares en exportaciones.
El recrudecimiento del bloqueo también afecta a los emprendedores privados cubanos −el sector privilegiado por Barack Obama como una de sus principales herramienta para su política encubierta de “cambio de régimen” en Cuba− directamente vinculados al sector turístico, que podrían dejar de ganar hasta 21 millones de dólares en lo que queda del año. Los llamados emprendedores hospedaron, alimentaron y transportaron una parte significativa de los 285 mil visitantes estadunidenses que estuvieron en Cuba en los primeros cinco meses de 2017 y se perfilan como los grandes perdedores tras la aplicación de las nuevas enmiendas introducidas por la administración Trump.
¿Moraleja? A mayor bloqueo estadunidense a Cuba, mayor apertura de puertas del naciente mercado cubano a los inversionistas europeos y latinoamericanos.
El voto en contra del bloqueo a Cuba en la ONU, el próximo miércoles, irá una vez más en sentido inverso a la postura de Washington y su socio privilegiado en Medio Oriente, Israel. No obstante, y pese al consenso internacional, es previsible que los generales que se apoderaron del control de la Casa Blanca: James Perro loco Mattis; H. R. McMaster y John Kelly, persistirán en la aplicación de una política de guerra no convencional y asimétrica contra Cuba, que en sus diferentes fases y modalidades ha venido fracasando desde el triunfo de la revolución en 1959.

Carlos Fazio

lunes, 30 de octubre de 2017

Leonardo Tamayo, “el Urbano” de la guerrilla del Che




Uno de los tres cubanos sobrevivientes de la guerrilla del Che, “Tamayito” en la Sierra Maestra, «Urbano» en Bolivia, el coronel (R) del Minint Leonardo Tamayo, comparece en esta Mesa Redonda En Persona.

Un cuento de espías sordos e innombrables

Parecía que una nueva maniobra contra Cuba de los sectores terroristas en la política exterior del gobierno estadounidense había sido expuesta y neutralizada cuando la agencia Associated Press (AP) publicó una información fechada el 15 de septiembre de 2017 acerca de los daños ocasionados por el ciclón Irma y la penetración del mar que afectó el edificio que alberga a la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Según la AP, un funcionario del Subcomité Nacional de Seguridad (NSSC, por sus siglas en inglés) que pidió no ser identificado, reveló a sus corresponsales que el NSSC preparaba una demanda contra la American Technology Corporation (ATC), fabricante de los equipos LRAD-RX que utiliza el NSSC para comunicarse con sus agentes en Cuba.
La demanda se fundamentaba en la afectación auditiva que dichos equipos habrían causado a operarios del NSSC, sus funcionarios y familiares. Según el demandante, los equipos en cuestión fueron adquiridos menos de un año antes y los expertos de la ATC que entrenaron a quienes se encargarían de utilizaros en ningún momento les advirtieron contra problemas auditivos.
Fuentes anónimas habían dicho entonces a la agencia AP que la pérdida auditiva pudo estar relacionada con dispositivos de sonido que emiten ondas inaudibles capaces de causar sordera.
Según la fuente, la demanda que presentaría el NSSC incluía compensación económica por los daños ocasionados a operarios de los equipos y los familiares de éstos afectados, así como por los perjuicios operativos sufridos por el NSSC.
Inmediatamente que el NSSC conoció de los problemas auditivos ocasionados a los operadores, ordenó descontinuar la utilización del LRAD-RX pero esto implicó un cambio inmediato en los medios de comunicación con sus agentes, lo cual conllevó mayores gastos que sobrepasaban lo presupuestado.
Sin embargo, en mayo de 2017, que el Departamento de Estado dispuso la expulsión de dos diplomáticos cubanos en respuesta a “incidentes" ocurridos en su embajada en Cuba sin precisar a qué o quién consideraba culpable.
La penetración del mar en la Embajada a causa de un huracán complicó la investigación acerca de los aspectos tecnológicos del caso porque una parte del equipamiento quedó bajo las aguas del mar y aunque se había planificado el viaje a Cuba de un número de técnicos y especialistas para verificar las condiciones de los equipos, ya este aspecto de la pesquisa no tenía sentido. Sólo se limitó el acceso de público y del personal a la Embajada a fin de desmontar los equipos y enviarlos a Estados Unidos para su eventual revisión por los fabricantes sin que se sepa del resultado.
Se afirma que, aunque la ATC es una firma estadounidense por su registro comercial, se trata de una entidad creada por las fuerzas de seguridad del Estado de Israel y, según se ha publicado, la LRAD es un arma que emite un sonido que deja temporalmente sordo al adversario. Por los elementos evidenciados hasta el momento es claro que la maniobra tenía el propósito de involucrar a Cuba en un acto de terrorismo, flagelo en el que la Isla jamás ha ensuciado su bandera aunque ha sido constantemente víctima de éste.
Sin embargo, cuando las sospechas parecían concentrarse en problemas tecnológicos imputables al suministrador, escandalosas declaraciones del senador estadounidense Marco Rubio “pidiendo sangre contra Cuba” evidenciaron al político republicano de Florida como probable eje de la manipulación terrorista.
Poco después Washington retiró el 60 % de los trabajadores de su Embajada en La Habana y luego expulsó 15 diplomáticos de la misión cubana en Estados Unidos arguyendo la “inexistencia de medidas cubanas adecuadas para proteger a nuestros diplomáticos de los ataques sónicos” pasando por alto el hecho de que, desde el primer momento, Cuba dijo que haría todo lo posible por indagar los hechos y había invitado al FBI a compartir las pesquisas en Cuba.
Unas 2.000 personas involucraron las autoridades cubanas en esta investigación, incluyendo agentes de orden público y los mejores científicos del país. Entrevistaron a 300 vecinos y llevaron a cabo decenas de exámenes médicos para ver si alguien fuera del cuadro diplomático había sido afectado.
Examinaron las habitaciones de dos hoteles donde vivían varios empleados de la Embajada de Estados Unidos, entrevistaron a 300 vecinos en un barrio donde muchos vivían casas. Analizaron muestras de aire y el suelo, verificaron si podrían ser insectos los culpables y consideraron una gama de productos químicos tóxicos e incluso de ondas electromagnéticas. Sin embargo, Estados Unidos se ha negado a permitir a los médicos cubanos acceso a las historias clínicas de los afectados o a dejar que los cubanos hablen con los médicos de Estados Unidos. Tampoco se permitió a los peritos cubanos visitar los hogares de los diplomáticos estadounidenses implicados para llevar a cabo pruebas periciales.

Manuel E. Yepe

Para golpear el turismo a Cuba: ¿prohibir… o atemorizar?




Marco Rubio y los halcones republicanos saben que regresar a la prohibición completa de viajar a Cuba, mantenida durante décadas, sería altamente antipopular. Todo parece indicar que, ahora, la táctica elegida es llevar el miedo a los hipotéticos visitantes. Y para ello cuentan con la ayuda, consciente o inconsciente, de potentes agencias y medios internacionales.

domingo, 29 de octubre de 2017

sábado, 28 de octubre de 2017

Interviene los medios el gobierno de... ¿Venezuela o España?




El gobierno controla los medios de comunicación en Cuba o Venezuela. O al menos es lo que nos han dicho tantas veces los medios españoles. Los mismos que ahora callan cuando el Gobierno de España anuncia la intervención de TV3 y Catalunya Radio, los medios públicos catalanes. Lo explicamos... en "Contratuit", por Cubainformación TV.

viernes, 27 de octubre de 2017

Presuntos ataques acústicos




Razones de Cuba publica el audiovisual “Presuntos Ataques Acústicos”, que expone las conclusiones parciales de la exhaustiva investigación realizada por las autoridades cubanas sobre los alegados incidentes, demostrándose la inexistencia de evidencias que indiquen la ocurrencia de los presuntos ataques.

El bloqueo y los daños económicos a Cuba

En la historia antigua y moderna no ha existido ningún caso en que una pequeña nación haya podido resistir durante 58 años un violento bloqueo económico y financiero por una potencia hegemónica vecina. Ese único ejemplo es Cuba.
Con valentía, decisión y esfuerzo, el gobierno revolucionario acompañado de todo el pueblo, ha logrado sortear las enormes dificultades provocadas por esa deshumana medida que ha sido rechazada durante años por la mayoría de los países del orbe.
Durante casi seis décadas, el bloqueo ha provocado daños a la economía cubana que alcanzan la cifra de 822 280 millones de dólares , tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional.
Asimismo, a precios corrientes, el bloqueo ha producido perjuicios cuantificables por más de 130 178,6 millones de dólares y, solo de abril 2016 a junio 2017, ha causado pérdidas por 4 305,4 millones de dólares.
Todos los daños ocasionados en estos años y principalmente en el período antes mencionado, aparecen pormenorizadamente detallados en el informe que Cuba presentará el primero de noviembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. E l proyecto de resolución se denomina " Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba ", iniciativa que desde 1992 recibe en ese foro un categórico respaldo.
El texto denuncia que esa política constituye el mayor obstáculo para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país, y para el desarrollo en general de todas las potencialidades de la economía, y puntualiza que el bloqueo sigue siendo una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano, calificada como acto de genocidio.
De abril 2016 a junio 2017, argumenta, no solo se ha mantenido sino recrudecido en sus dimensiones financiera y extraterritorial, condición que venía agudizándose desde la administración de Barack Obama, lo que se ha manifestado en la imposición de multas a compañías extranjeras que tienen relaciones comerciales con Cuba, en el rechazo o negativa de bancos e instituciones financieras internacionales a realizar operaciones con la Isla por el temor de ser multados, así como en la persecución de las transacciones financieras internacionales cubanas.
Explica que el propósito de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano ha hecho que los sectores de la salud pública y la alimentación se mantengan entre los objetivos de la aplicación del bloqueo por parte de los Estados Unidos.
La afectación monetaria acumulada por la aplicación de esta política en la salud pública es de 2 711 millones 600 000 dólares, mientras que en el periodo que abarca el informe, ascienden a más de 87 millones de dólares. La cuantificación, no contempla el daño real sobre la integralidad de la salud humana, incluido el impacto psicológico, que por su naturaleza jamás podrá ser calculado.
Los principales daños causadas están dados por las dificultades para adquirir en los mercados estadounidenses medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento, instrumental médico, y otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector. Durante el último año, la empresa importadora y exportadora cubana de productos médicos MEDICUBA S.A., realizó varias solicitudes para comprar insumos a 18 compañías estadounidenses las cuales no pudieron alcanzarse.
Unos pocos hechos ilustran las afectaciones en el sistema de salud cubano. En febrero de 2017, la empresa alemana Otto Bock Health Care GmbH, suministrador de prótesis ortopédicas modernas, comunicó que debido al bloqueo no podrían suministrar los componentes para miembro inferior solicitados por MEDICUBA S.A. Como consecuencia se contrató otro producto de naturaleza similar, pero de menor calidad.
En abril de 2017, el proveedor alemán Eckert & Ziegler Radiopharma Gmbh, se negó a suministrar a MEDICUBA S.A. el Generador Ge-68/Ga-68 Gallia Pharm GMP con sus componentes pues el bloqueo se los impedía. Este equipo se emplea en el diagnóstico del cáncer de próstata.
Los sectores de la industria Alimentaria y la Agricultura, han sufrido afectación para su desarrollo por más de 55 años y durante la etapa que analiza el informe ascienden a 347 598 000 dólares. Las empresas de Cuba encargadas de la elaboración de los productos alimenticios en el país, tienen que importar aproximadamente el 70 % de sus materias primas fundamentales desde diferentes mercados, entre los que se encuentran España, Brasil, Argentina, Italia, Canadá, India, República Dominicana y México.
El bloqueo ha imposibilitado el poder realizar las compras en el mercado estadounidense, el cual resulta muy atractivo por sus precios y cercanía.
En cuanto a la educación, por la arbitraria y obsoleta ley, el sector ha perdido durante el período analizado 2 832 830 dólares, debido mayormente al encarecimiento de los fletes para la importación al país de los insumos escolares desde terceros países, por la imposibilidad de comprarlos en los Estados Unidos.
Cuba importó desde China 590 contenedores con la mayoría de los insumos docentes para el actual curso escolar. Los fletes de los contenedores de 20 pies desde ese país oscilan en 3 200 dólares, mientras que los de 40 pies cuestan como promedio unos 5 200 dólares. Si se hubieran adquiridos de Estados Unidos, los precios oscilarían en 1 300 y 2 000 dólares, respectivamente.
La industria del turismo también reportó cuantiosos daños en el período con perjuicios de 1 701 millones 960 000 dólares.
Los sectores de las comunicaciones y la informática, incluidas las telecomunicaciones, reportaron pérdidas en el período por 68 922 110 dólares. Ello significa 9 713 000 dólares más que en igual período del año anterior.
En el sector de la construcción se elevaron a 12 406 700 dólares. La razón principal radica en la imposibilidad de acceder a tecnologías constructivas más eficientes, disponibles en los mercados estadounidenses o producidos por empresas subsidiarias de compañías radicadas en ese país.
El informe detalla también numerosos daños en el transporte, biotecnología, biofarmacéutica, construcción y concluye afirmando que el bloqueo contra Cuba debe cesar porque es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno. En 25 ocasiones la Asamblea General se ha pronunciado, por abrumadora mayoría, a favor del respeto al Derecho Internacional y el cumplimiento de los Principios y Propósitos de la Carta de la Organización.
Esa política continúa siendo el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana y el disfrute pleno de todos los derechos humanos del pueblo cubano.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Abel Santamaría, el segundo jefe del Moncada




Estudiosos de la vida y amigos de la infancia de Abel Santamaría Cuadrado nos acercarán desde Santa Clara, este viernes en la Mesa Redonda, a la historia del más generoso, querido e intrépido de los jóvenes de la generación del centenario, como lo llamara Fidel, en ocasión del aniversario 90 de su natalicio.

¨Crisis de Octubre: Peligros y principios¨


Mi truene del ICR

Una mañana de 1968, creo que en marzo, cuando íbamos a empezar a grabar en el estudio 2 de 23 y M las canciones del siguiente “Mientras Tanto” –programa que yo conducía en la televisión–, me anunciaron que el nuevo administrador del Instituto Cubano de Radiodifusión (actualmente ICRT), quería reunirse conmigo. Con el administrador anterior, Juan Vilar, me reunía a menudo, incluso fuera de las oficinas, porque éramos muy amigos. Quizá por eso cuando empecé a subir las escaleras no imaginaba que esta iba a ser la primera y la última reunión con el nuevo funcionario. Así que dejé a todo el mundo en el estudio –entre ellos a Norberto Fuentes, que iba a estar de invitado–, y subí hasta la oficina del compañero primer teniente. Me abrió la puerta un renombrado director de orquesta que, sin ser militar, solía vestir como si lo fuera.
Recuerdo que ni me invitaron a sentarme. Como si estuviera en una corte, el administrador me exigió explicaciones sobre dos hechos ocurridos en nuestro programa: uno era un supuesto elogio de mi parte al grupo británico Los Beatles, y el otro era un fragmento de película en el que una pareja se besaba.
Sobre Los Beatles expliqué que me había limitado a responder una pregunta directa que se me había formulado. Y puntualicé que aquel cuestionario se había pasado íntegramente en el ensayo de por la tarde, sin la más mínima objeción por parte del presente productor de mesa (los llamados “productores de mesa” velaban por lo correcto de los contenidos que trasmitía la televisión). Es decir, tanto en la tarde como en la emisión nocturna, a la pregunta de qué pensaba de Los Beatles había respondido exactamente lo mismo: que me parecía que el grupo inglés estaba desdibujando las fronteras entre música popular y música culta, y que eso estaba muy bien.
No tenía explicación respecto al beso: por entonces todos sabíamos que estaba prohibido que salieran besos por la televisión. Sacarlo al aire había sido una decisión de un director suplente que por entonces tenía Mientras Tanto (a Eduardo Moya lo habían mandado a cortar cañas). Así que me limité a confesar que no encontraba mal que en la pantalla apareciera algo tan común como un beso, asumí aquel beso como si yo hubiera participado en la decisión de que saliera en el programa.
A esta distancia conservo la impresión de que, hasta aquel momento, había sido citado para que me mostrara arrepentido y prometiera que no volvería a incurrir en aquellos “errores”. Pero los cuestionamientos que siguieron no me dejaron más remedio que responder firmemente. Quedé atónito con la aspereza con me reprocharon una amistad reciente, y también por reunirme en la heladería de Coppelia con supuestos “seudo intelectuales”. De pronto se trataba de que eligiera entre aquellas personas y el programa.
“Si me ponen a escoger entre mis amigos y cantar en la televisión, me quedo con mis amigos”, fue lo que respondí. Y cuando me dijeron que estaba suspendido, agregué, “Yo tengo un oficio al que puedo regresar”. Me refería al trabajo como historietista y diseñador de prensa plana que había ejercido desde los 15 años. Pero aquello sacó de sus casillas a mi interlocutor, que me gritó: “¡Pues desde ahora Ud. no puede trabajar en nada de la Revolución! ¡Largo de aquí!”
Tiempo después, una amiga del funcionario me contó, extrañada, que aquel hombre tenía todos los discos de Los Beatles.
Lo cierto es que aquel desencuentro me costó bastante más que la suspensión del programa y la mala fama de proscrito. Mi relación con la Revolución, hasta aquel día, había sido la de un joven completamente identificado y activo, la de un soldado reciente –acababa de desmovilizarme de las Fuerzas Armadas–, la de un fiel compañero. Verme echado a la calle y expulsado del proceso que seguía desde niño sembró a mi alrededor animalitos paranoicos.
Por mi parte acabé visitando a un amigo siquiatra, con quien trataba de encontrar respuestas a lo que me había sucedido. Un día, supongo que siguiendo la norma de salvar la integridad del paciente, mi médico, que tenía fama de excelencia, me dijo que me olvidara de la política y me salvara yo. No sé si se dio cuenta, pero en aquel instante decidí no regresar a su maravillosa consulta y curarme solo, o acabarme de enfermar, asumiendo mi país con las contradicciones que tuviera. Entonces, como terapia ocupacional, me dediqué a hacer trabajo voluntario en el cordón de La Habana, a donde acudía en masa el personal de muchos organismos administrativos habaneros, entre ellos la radio y la televisión.
Cuando llevaba un par de meses de cesantía, el comandante Jorge (Papito) Serguera, director del ICR, nos citó al músico Armandito Zequeira y a mí para proponernos componer jingles para las emisoras de radio. Armandito aceptó inmediatamente, pero yo no tenía formación musical y tampoco idea de cómo se realizaba aquel trabajo, además de que mi estado de ánimo no era el mejor. Lo cierto es que mientras trabajé en aquel organismo estuve varias veces en la oficina de Serguera y siempre nos llevamos bien. Él tenía un historial revolucionario que inspiraba respeto: como abogado había defendido a Frank País y después se había tenido que alzar en la Sierra Maestra. Recuerdo que la primera vez que estuve en su oficina me pidió que le mostrara la portada de lo que estaba leyendo y me aseguró que “Demián”, de Herman Hesse, había sido el libro que lo convirtió en revolucionario.
De cualquier forma, desde el mismo día en que ocurrió, aquella bronca se fue nutriendo de resonancias y versiones, algunas muy disparatadas, y llegó a convertirse en una mitología acompañante entre fatal y pintoresca. Sin embargo en aquel mismo ICR conté con muy buenos colegas. Pongo de ejemplos a Leo Brouwer y a Federico Smith, así como a Víctor Casaus, a Humberto García Espinosa y por supuesto a Marta Hernández y a Juan Vilar, a quien defenestraron por negarse a pedirme que me cortara el pelo. También estaba Eduardo Moya, el director de Mientras Tanto. A varios de estos compañeros la defensa de aquel programa les costó largos meses de zafra en 1968. Sitio especial ocupa el por entonces joven comunista Jorge Navarro, que por aquellos hechos renunció a su trabajo en la televisión y a su militancia. Navarro, quien murió ya hace años, nunca más volvió a trabajar para el Estado.
Aunque me lo dijeron con bastante dureza, nunca me creí aquello de que ya no podría trabajar en mi país. Sabía que la Revolución era de quien la sintiera y la abrazara. Tampoco asumí de momento la posibilidad de regresar a mi antiguo oficio, como había respondido por impotencia y rabia. Recordaba que el director de Juventud Rebelde, a quien llamaban “el loco” Sautié, me había dado la carta que me liberaba del ejército y me había dicho que podía incorporarme al periódico cuando quisiera. Pero la verdad es que ya mi suerte y la canción se parecían a aquello que había escrito José Julián:
“…Verso, o nos condenan juntos,
o nos salvamos los dos”.

Silvio Rodríguez
Segunda cita

martes, 24 de octubre de 2017

¿Son neutrales las redes sociales?




En una conferencia dada en 1981, Ayn Rand, la autora de cabecera del actual presidente de la cámara de representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, y de los conservadores cristianos, leyó: “Ningún poder externo puede destruir al capitalismo y sus empresarios. Solo un poder interno: la moral. Más concretamente, el poder de una idea depravada, aceptada como principio moral: el altruismo. Esa teoría moral según la cual un hombre debe sacrificarse por otros. El altruismo es una teoría de profundo odio, contra el hombre, contra el éxito. El altruismo es enemigo del capitalismo”.
La idea del egoísmo como el motor de los negocios es razonable, pero no es, como la ideología capitalista quiso establecerlo, necesariamente el motor del bienestar de las sociedades. Los mismos economistas capitalistas han estudiado desde hace décadas los efectos de las “externalidades” por el cual un excelente negocio puede ser realizado no solo en detrimento del resto sino de los mismos beneficiados a largo plazo.
Para bien y para mal, el beneficio propio sigue siendo el corazón ideológico y práctico de los dueños de mega compañías como Google, Facebook, etc. Con una diferencia: ya no se trata de mentir para vender Coca Cola o McDonald’s sino de formas más extendidas y profundas de pensar y de sentir.
Las tecnologías digitales, que pueden servir para democratizar la información (Wikipedia es un ejemplo), para denunciar injusticias o hacerle la tarea difícil a un dictador al viejo estilo del siglo XX, también sirven para lo contrario: para manipular, todo debajo del manto de la pretendida neutralidad tecnológica.
El caso de las redes sociales es uno de esos ejemplos, probablemente el más significativo. No basta con demostrar que el gobierno ruso manipuló la opinión de los votantes estadounidenses valiéndose de estos instrumentos. Es necesario preguntarse, además, ¿cuál es la razón existencial de los dueños y administradores de esas mega sociedades en cuyas redes vive, literalmente, la mitad de la población mundial?
Es uno, básicamente: las ganancias. Es un negocio y funciona como tal.
Pero ¿no son los negocios una actividad pragmática, sin ideología? Tal vez los negocios sí, pero no los mega negocios.
Cuando uno habla con individuos que formaron parte de grandes compañías trasnacionales y conoce sus familias, no queda otra posibilidad que reconocer que son buenos padres, buenos esposos, buenos hijos, donantes regulares para causas nobles. Los individuos suelen ser muy buenos, pero cuando son gerentes de poderosas compañías de sodas, de tabaco, o de fast foods, cumplen una función, y su primer objetivo es que dicha compañía no quiebre. Es más: el objetivo es que el volumen de ganancias crezca sin parar, más allá de si el tabaco, el azúcar y las grasas recicladas matan a cientos de miles de personas por año. La moral individual casi no importa; los individuos no explican la realidad. Es el sistema para el cual trabajan.
Lo mismo compañías como Facebook, Twitter o Instagram. Zuckerberg es un buen muchacho, realiza donaciones millonarias (que en muchos casos es como si un obrero donase diez dólares a los afectados por un huracán). No obstante, su equipo de ingenieros y psicólogos trabaja día y noche para maximizar las ganancias maximizando el número de los nuevos clientes sin importar que para ello deban desarrollar estrategias de dependencia psicológica, sin importar que varios estudios insistan que Facebook produce depresión, sin importar que varias investigaciones hayan mostrado el carácter adictivo de esta actividad. Como la nicotina o el azúcar, las que fueron camufladas por las tabacaleras y todavía lo son por las gaseosas carbonatadas. Como el alcohol, el consumidor compulsivo satisface una necesidad creada mientras niega el problema y presume de su libertad.
Como en la economía actual, la clave del éxito de las megaempresas no radica, como se repite hasta el hastío, en satisfacer una demanda existente sino en crearla, ya que las demandas suelen no existir antes del producto.
Miles de millones de usuarios de las redes sociales han sido atrapados por unos muchachos de California, también por otra razón. Desde vendedores de lapiceras hasta actrices y vendedores de libros casi nadie puede prescindir de ellas porque es allí a donde se han mudado los consumidores. Un diario que no tenga una página en FB o en Twitter para distribuir sus noticias y artículos prácticamente no existe o existe a medias. Es decir, para los amantes de las redes y para quienes las detestan, son imprescindibles. Incluso para hacer conocer un artículo crítico de ellas mismas, como lo puede ser este. Por no entrar a hablar de las infraestructuras, como los cableados internacionales, que dependen cada vez más de estas paraestatales.
Las redes sociales son un medio y una tecnología que no tienen nada de neutral. Poseen su propia lógica, sus propios valores y su propia ideología.
Deberíamos preguntarnos, cómo y cuáles son los posibles efectos de estas súper concentradas redes y negocios en la realidad social y psicológica. Aparte de la adicción y las depresiones individuales, podemos sospechar efectos sociales. Cuando en los 90s veíamos a Internet como el principal instrumento para una Democracia directa en algún futuro por venir, no previmos los efectos negativos. ¿Son la creación de burbujas sociales uno de esos efectos? Los usuarios (¿individuos?) suelen eliminar con un solo click un “amigo” molesto. Esto, que parce muchas veces lo mejor, tiene un efecto acumulativo: hace que los individuos se rodeen de gente que piensa como ellos. Así se crean sectas, burbujas, mientras el individuo se vuelve intolerante ante la discrepancia o la opinión ajena. El producto, el nuevo pseudo-individuo, no sabe debatir. El insulto y el odio afloran a la velocidad de la luz. Así, las redes se convierten en fábricas de odio y de seudo amistades. La probabilidad de que viejos amigos terminen por insultarse por meras cuestiones de opinión es muy alta a medida que progresa cualquier conversación y degenera en discusión. El diálogo, antes probable cuando se estaba cara a cara con un café mediante, desaparece y aflora el amor propio, el Ego herido por cualquier punto y coma de más.
Claro que el odio y el egoísmo es tan antiguo como andar a pie, pero es probable que esté potenciado hoy con las redes antisociales. A partir de estas coordenadas mentales, quizás podríamos comprender mejor la ola fascista en los países donde surgieron y predominan estas redes y no reducirlo todo a una reacción contra la antigua inmigración. Tal vez no es casualidad que el surgimiento del nazismo en la Alemania de los ‘30 coincida con la explosión de la radio y la propaganda en los cines.
Las actuales redes antisociales, instrumentos democráticos (de solidaridad y altruismo) son hoy los transmisores favoritos del odio. Que estén gobernadas por mega sectas multibillonarias, cuyo objetivo central son las ganancias económicas, no debe ser casualidad.
Hay que tomarse en serio la confesión de Ayn Rand.

Jorge Majfud

Jorge Majfud es escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.​

lunes, 23 de octubre de 2017

sábado, 21 de octubre de 2017

Demócratas o Republicanos, el mismo juego




¿Hay un solo modelo de democracia? ¿Son los medios de comunicación neutrales en ella? Un recorrido desde el cine, la música y el periodismo por estos temas.

viernes, 20 de octubre de 2017

Puerto Rico, Puerto Pobre


Diez especias para sazonar el ajiaco

No hay que confundir la imprescindible unidad con la falsa unanimidad

1. Partir de la premisa de que el capitalismo lleva desde su formación a la fecha más de cinco siglos de ensayos, rectificaciones y errores, con una cadena de desastres, asimetrías y desequilibrios en todo el mundo, es cuestión evidente. Se trata de un sistema basado en el capital ─su nombre lo indica─ y no en el ser humano, por lo que no resolverá los problemas de una humanidad que en estos momentos está en peligro de extinción por la sobreexplotación del planeta, resultado de una cultura consumista generada por el propio sistema capitalista. El socialismo, que este año cumplirá su primer siglo ─con no pocas experiencias fallidas, ciertos avances para lograr una base material si aceptamos que no ha concluido su etapa de transición, porque es todavía «adolescente» y no le ha dado perfil definitivo a su sistema económico; pasos innegables en la garantía de derechos en materia de salud, educación, cultura, seguridad social... y logros en la difícil formación de una nueva conciencia─, resulta todavía una modelación, un espacio-tiempo que nadie conoce, por lo que cualquier criterio sensato de buena voluntad podría convertirse en un aporte atendible para su construcción.
En Cuba, en estas décadas de Revolución nunca nos hemos creído, ni siquiera en la época de mayor idealismo, que vivimos en una sociedad perfecta, sino perfectible y en transición; no hemos encontrado la solución económica para la satisfacción de condiciones de vida moderna para todos los ciudadanos, de acuerdo con las expectativas creadas por la propia Revolución, en lo que tienen un peso significativo, pero no único, las secuelas del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. Se han mantenido la salud y la educación gratuitas, un mínimo de seguridad social, el acceso a la cultura y el deporte y una reconocida tranquilidad en las calles, entre otras garantías, aun en épocas críticas, para todos los ciudadanos ─una hazaña, por cierto, cuya imagen no ha estado a su altura─, mas cualquiera sabe que eso no basta, según las exigencias y aspiraciones del cubano de hoy, nacido en su mayoría en el proceso revolucionario. Nos falta lograr, asimismo, una sociedad más participativa, inclusiva, democrática, menos verticalista, en la que junto al ejercicio de todos los derechos a que el socialismo aspira, se ejerzan cada vez más conscientemente el compromiso activo y sistemático con el prójimo y la fraternidad.

2. Teniendo en cuenta su natural perfectibilidad, el socialismo cubano ─y también los otros, pero no he de referirme a ellos─ no tiene otra opción que ser crítico y autocrítico. La crítica y la autocrítica, como análisis constructivo para discernir y proponer una acción positiva sobre la base de un criterio razonado, con el propósito de mejorar el sistema y no para destruirlo, es un ejercicio de obligado cumplimiento en una sociedad que aspira a la emancipación total del ser humano, pero especialmente indispensable para la formación de un sistema que no existe y se está construyendo. El pensamiento crítico no es solo exigencia de intelectuales ─error muy común en tecnócratas y burócratas, porque eso molesta a su mediocre gestión, que trasciende los límites de su área de influencia y se extiende a aspectos sociales, políticos y culturales─, sino necesaria práctica cotidiana dirigida a estimular la creatividad y participación consciente del pueblo. Todo socialismo tiene que estimular la crítica, de lo contrario, se autodestruye: eso ya es Historia.
El pensamiento crítico, si no se enseña sistemática y adecuadamente desde tempranas edades en las escuelas, nunca podrá establecerse en la sociedad de manera perdurable. Contribuir de manera efectiva a crear el real compromiso de los ciudadanos desde los sentimientos, aspecto pedagógico esencial, constituye posiblemente la primera tarea en la construcción del ser humano renovado que necesita el sistema socialista. La educación desempeña un papel fundamental en la formación del sujeto crítico, y si su calidad falla, todo se retrasa: esa construcción solo se logra con el constante ejercicio del criterio. En la base del legado patriótico cubano, desde Félix Varela, José de la Luz Caballero, José Martí, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, por solo citar algunos paradigmas, siempre estuvo presente de manera continuada un ejercicio pedagógico crítico: en diferentes etapas y contextos, todos soñaban con un hombre diferente, un Hombre Nuevo.
No se trata de «tolerar» la crítica; es necesario promoverla y alentarla en la escuela y en la sociedad, y superarla dialécticamente desde las más altas esferas de dirección hasta el más obediente ciudadano. A todos nos exige una alta responsabilidad en su ejercicio y una gran humildad en su aceptación. Crear un sujeto acrítico pudiera parecer cómodo para quienes pretendan ejercer un poder sin sobresaltos, ya sea en la familia, la escuela o la sociedad, pero implica una consecuencia altamente peligrosa: la práctica cotidiana de la aceptación acrítica conduce a aceptarlo todo, aun lo que comporte prácticas e ideologías no solo ajenas, sino antagónicas con lo que aspiramos.

3. Para que la crítica sea constructiva y las acciones que se deriven de ella tengan un resultado positivo, no se puede perder de vista quiénes son los enemigos históricos de la nación y, por ende, del pueblo; por ello es decisivo el conocimiento de la Historia, sin evadir sus rincones incómodos y zonas embarazosas, que no pocos adversarios se han dedicado a promover. Los revolucionarios no le pueden tener miedo a la verdad: la mentira es contrarrevolucionaria. Todo pasado es presente y un esbozo de futuro; resulta esencial el aprendizaje razonado y ameno de toda la Historia de Cuba, sin dejar vacíos, y, además, la de Estados Unidos, España, África, América Latina y el resto del mundo, porque unas veces tiene una estrecha relación con la nuestra, y otras, resulta un importante punto de referencia. Áreas que dejemos con zonas oscuras, han sido, son y serán iluminadas intencionadamente por los que aspiran a destruir la tradición de independencia, soberanía, patriotismo y el legado revolucionario y antimperialista que conduce al socialismo en Cuba. La primera versión manipulada se queda y fija, y cuesta más trabajo esclarecerla, a lo que se suma ese incómodo parecer que estamos siempre a la defensiva.
Sería un error estratégico, y hoy ridículo, ocultar o manipular informaciones que son conocidas, casi siempre, desde la versión de los enemigos de la Revolución. La era digital permite burlar cualquier tipo de censura y no se puede continuar combatiendo con las armas melladas de un mal llamado socialismo, sepultado bajo la sombra del «padrecito» georgiano, que todavía algunos no han enterrado. Es lamentable la improductiva propaganda cubana para exhibir enormes éxitos y sostenidos logros, que esperan por una promoción eficaz; por lo general, además de dirigida a convencidos resulta aburrida, anticuada, repetitiva, poco creativa, y no pocas veces obtiene el efecto contrario al deseado. No solo se trata del contenido de la Historia, sino de la manera en que se divulga o se intenta promover, porque si no se aplican los recursos de la comunicación moderna, fracasan los resultados, especialmente entre los jóvenes.

4. Cualquier debate responsable hoy en Cuba, transita por un profundo sentido cultural en el análisis y adecuación de esa Historia aprendida y aplicada en el escenario actual; no se puede menospreciar la inteligencia de un pueblo que sabe catar al demagogo incapaz de «apagar el tabaco», o al que solo repite su «muela bizca». Debatir es comunicarse ─no vencer con «teque» o autoritarismo, sin convencer─, y la riqueza del intercambio depende de la calidad de los argumentos y la solidez de las ideas expuestas; su finalidad es la exposición y el despliegue de puntos de vista, que pueden conducir o no a coincidencias con el auditorio. Si el debate se deja a la total espontaneidad y no se fijan los límites, posiblemente dure hasta el infinito con la consiguiente pérdida del interés, o vaya saltando de tema en tema hasta el delirio, o dé pie a las catarsis y las invectivas; si se preestablece como partida de ajedrez, se hace demasiado formal y todos prefiguran, entre bostezos, el final, o sencillamente no se debate nada y la gente se retira. El papel del moderador es esencial, pues «modera», no manipula ni interviene mucho, pero no deja que otros manipulen o hagan su trabajo de moderación.
Lo común en cualquier debate cubano ─solo hace falta observar las discusiones sobre pelota─ es imponer un punto de vista y no escuchar antes de responder, porque ya se elaboró el discurso de antemano; resulta difícil ocupar la posición ajena; todavía más arduo, ser breve y concreto, o admitir que desacuerdo no significa incomprensión; repetir lo mismo es también típico; subir el tono de voz para imponer razones, recurrente; usar la crítica de modo equilibrado y la autocrítica de manera sincera y con propuestas concretas, puede ser casi un milagro; adecuarse al auditorio, una necesidad; saber escuchar, un don casi divino… En el debate actual se presenta una debilidad muy peligrosa: la ingenuidad; algunas causan risa o una sonrisa interior. Al otro extremo, está la paranoia, que constituye a veces una enfermedad ─contagiosa─, aunque en ocasiones invita a una carcajada.

5. Otro problema grave es la falta de rigor o la ligereza en las propuestas para ocupar determinados cargos. Hay quienes parecen creer que una biografía, generalmente autobiografía, o un currículo, resulta suficiente. Hay muchos ejemplos para demostrar que la llamada «política de cuadros», muchas veces violada por los propios jefes, en no pocos lugares ha sido una quimera. La llegada de personas con muy baja calificación profesional, técnica o cultural, y/o baja catadura moral a puestos importantes, puede empeñar el futuro de la nación: en ocasiones, no solo «no saben» y «no pueden», sino que «no quieren», porque sus intereses no son los públicos. Los más perjudiciales y peligrosos son los corruptos-simuladores-oportunistas: individuos que siempre se presentan con una impecable imagen política, entusiasta y combativa, pero cuyos verdaderos intereses hubieran podido preverse en un análisis riguroso de su historia laboral y personal.
La última gran preocupación de Fidel Castro como peligro verdadero para la estabilidad de la Revolución fue la corrupción, lo único que podía derrocarla, porque no solo ocasiona desastres por los daños y el mal uso de recursos y políticas públicas, mediante los cuales los corruptos consiguen una ventaja personal e ilegítima a espaldas del pueblo y de los controles ─en ocasiones de enormes proporciones y durante muchos años─, sino que desmoraliza y enrola a una gran cantidad de personas de diversas condiciones, que se van implicando por diversas causas y terminan siendo cómplices. El oportunismo responde a saber aprovechar las oportunidades; los oportunistas ponen por delante el interés privado al público y dejan atrás principios éticos sin escrúpulos; ellos se alimentan de los cambios, por ello crecen como el marabú en las acciones revolucionarias, siempre disputándose un premio de actuación. No existe otra solución a este problema que la total transparencia, pues no es cierto que el «secretismo» contribuya a mantener el «estado político-moral del pueblo», sino más bien ocurre lo contrario cuando todos descubrimos a los corruptos-simuladores-oportunistas, aunque terminen en la cárcel. La comunicación a tiempo al pueblo no debilita la Revolución, sino que la fortalece.

6. Resulta fundamental esclarecer y estimular el papel esencial de los «servidores públicos». Los empleados o funcionarios del Estado actúan con más comodidad que un dueño, pues tienen todas las ventajas de un propietario exitoso, pero ningún riesgo, al menos monetario, ante cualquier fracaso o problema. Algunos exhiben la prepotencia de un magnate, por el hecho concreto de manejar recursos públicos a los cuales todos hemos contribuido; su preocupación y ocupación es mantener el «orden» en su área de responsabilidad, sin que se cuestione absolutamente nada, y por esta razón abren una feroz guerra sin cuartel frente a quienes consideran rebeldes, a los que hacen preguntas incómodas aunque sean lógicas, a los que cuestionan las cápsulas de respuestas prefabricadas y a quienes tienen criterios sobre documentos «bajados» para levantar la mano y aprobarlos; de esta manera, funcionando con la mediocridad del formalismo cotidiano, esperan la felicitación del jefe, porque siempre están mirando hacia arriba. Se trata de un comportamiento inadmisible en el Estado socialista cubano, cuyas empresas e instituciones teóricamente se deben al «pueblo trabajador».
La estructura estatal empresarial que predomina en Cuba hoy mantiene una verticalidad asombrosa, a pesar de los esfuerzos por flexibilizarla con el llamado «perfeccionamiento»: todo, o casi todo, viene «de arriba» y siempre se está esperando una orden; los mecanismos horizontales de coordinación con homólogos se encuentran atrofiados, porque resulta inusual que un empresario tenga alguna iniciativa fuera de lo establecido. En el socialismo cubano un «servidor público» no debe confundirse solamente con un empleado o funcionario, pues además de emplearse y de funcionar, maneja recursos que no son de él ni de un patrón, sino de todos; él firmó un compromiso ético para cuidarlos y será controlado o chequeado por los representantes y defensores de la ciudadanía. A ese «servidor público» habrá que garantizarle condiciones de trabajo dignas, y también una remuneración adecuada, en correspondencia con su nivel de responsabilidad, aunque haya que aligerar plantillas que siguen infladas.

7. Si bien se han necesitado «Lineamientos» para ordenar y proyectar el futuro de la Revolución, en estos momentos se necesitan leyes. Es cierto que el desorden provocado por la crisis de los años 90, desmanteló parte de las estructuras concebidas para cuando había URSS y campo socialista europeo. Ahora, hay que refundarlas, pues resulta imposible intentar hacerlo sin tener en cuenta las circunstancias actuales, totalmente diferentes a los finales del pasado siglo, o para ser más exactos, de aquella era remota. Las repúblicas se gobiernan con leyes y para construirlas en un parlamento, este debe funcionar todos los días. No es posible tampoco que decretos de sectores, ministerios o territorios contradigan leyes; imposible que haya 16 Repúblicas Federativas Autónomas en Cuba porque cada lugar tiene una interpretación «sui generis» de las leyes, aunque cada formulación general legislativa tiene que complementarse con la adecuación de su aplicación ejecutiva en cada lugar, porque las realidades de cada zona del país son diferentes; todavía parece más descabellado que una ley contradiga el espíritu de algún aspecto de la Constitución, de la cual sabemos que se trabaja para su renovación parcial o total.
Construir la histórica falta de conciencia jurídica de la población cubana es una tarea que requiere tiempo y dedicación, pero también se necesita imagen y realidades para crear convicciones; aquello que aprendimos desde la colonia de que «las leyes se acatan, pero no se cumplen», constituye una de las principales rémoras para organizar el trabajo del órgano legislativo, sin que parezca una dependencia del ejecutivo. Si los diputados solo tienen contacto con sus futuros electores en el período previo a la votación, y si solo se hacen públicos «resúmenes» de sus intervenciones, como si fuéramos un pueblo sin preparación para asimilar como muestra de unidad en la diversidad el debate de criterios diferentes en el parlamento, poco o ningún compromiso «de corazón» podrá exigirse con lo que allí se acuerde o legisle.

8. Los debates o polémicas han de convertirse en análisis desde diversos puntos de vista, con argumentos sostenidos sobre diferentes criterios, y no en combates y luchas intestinas entre compañeros. Bajo el apotegma martiano de «con todos y para el bien de todos», habrá que erradicar los prejuicios, porque no todos los que critican son enemigos, ni todos los que elogian, ciegos defensores de un cargo o militancia. Una serie de malos hábitos se han adquirido en estos años de trincheras de piedras y de ideas, en que a veces ha prevalecido más la pedrada que el pensamiento. Adjetivaciones y descalificaciones para figurar como los más genuinos radicales del espíritu de la Revolución, y manías acusatorias con el fin de desacreditar, no contribuyen al buen espíritu de ningún debate o polémica.
La cordialidad, e incluso, la amistad, entre revolucionarios que mantienen posiciones diferentes, y hasta encontradas o divergentes, frente a un tema o asunto, no debe conducir a la desacreditación personal de una de las partes, un método espurio y mezquino, que tarde o temprano conduce a reproducir el error, a veces arraigado en el ambiente machista cubano, de hacer prevalecer nuestros criterios a toda costa.

9. Una Revolución no es más que un gran salto cuántico democrático, y el de Cuba, con el irrepetible Fidel, quien brincó varios niveles en muy pocas décadas para lograr un nuevo consenso de rebeldes, logró una acrobacia histórica, ayudada por su audacia y el factor sorpresa. No es cierto que la unidad nacional se debilita con el ejercicio de la democracia, sino todo lo contrario, pues resulta la única manera que existe hoy para consolidar el bloque patriótico, antimperialista y socialista en Cuba, especialmente si sabemos identificar los elementos indeseados por nuestros jóvenes rebeldes, que, con las facilidades de la mundialización, si no encuentran atractivos en su país de origen, emigran a otro, aunque quizás posteriormente se arrepientan.
Formular una definición de la democracia en el socialismo cubano, constituye una gran dificultad y requiere más tiempo para enunciarla; recordemos la queja de Virgilio Piñera en su poema «La Isla en peso»: «¡País mío, tan joven, no sabes definir!». La democracia socialista cubana se organiza de manera declarada sobre la base del poder popular; sin embargo, no siempre las demandas colectivas de la mayoría son escuchadas por las autoridades correspondientes del Estado, ni la convivencia social expresada en el libre ejercicio de los derechos de los ciudadanos ─que pagan impuestos y contribuyen a las arcas públicas─, se ejerce sin ser entorpecida o anulada por autoritarismos que nadie explica por parte de algunos funcionarios estatales. José Martí lo había advertido: «Nada es tan autocrático como la raza latina, ni nada es tan justo como la democracia puesta en acción» («La democracia práctica», en Obras completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, t. 7). La tarea más urgente es la de lograr un nuevo consenso inclusivo y participativo para la democracia socialista práctica puesta en acción.

10. No hay que confundir la imprescindible unidad con la falsa unanimidad. Si la unanimidad se busca y es exigida, se convierte en dañina y perjudicial a la propia unidad. La unidad aquí puede ser tan diversa como el cosmos, pero tan única como el universo. En una familia cubana compuesta de abuela, abuelo, madre, padre, hijas, hijos, nietas y nietos, ninguno de ellos piensa igual sobre varios temas; cada uno tiene diferentes gustos estéticos, sexualidades, religiosidades, e incluso, criterios políticos distintos, aun cuando todos están educados en un mismo sistema familiar, y hasta a veces viven bajo el mismo techo; sin embargo, todos suelen defender a la familia con vehemencia y tendrán unidad de acción frente a cualquier tipo de agresión o ataque externo: de esa misma manera resulta el comportamiento de la comunidad nacional.
La única política que ha perdurado en Cuba es la que ha integrado a sus genuinos y diversos factores culturales bajo la bandera de la unidad, por lo que su política no puede constituirse bajo un único proceder verticalista y autoritario, aunque tengamos un único partido político. Los políticos cubanos no pueden ser simples intermediarios de un poder abstracto, están obligados a mediar entre diferentes posiciones, a convencer y a sumar, con la imprescindible necesidad de mantener unida a la patria bajo determinados principios, que son pocos, pero esenciales: la independencia, la soberanía, la dignidad, la justicia, la equidad, la democracia, la fraternidad, la solidaridad, la lucha contra la pobreza, la defensa del medio ambiente, la emancipación del ser humano, entre otros. Lo más importante es ir a la raíz de esa unidad con realismo, para conseguir cumplir en armonía la unidad de acción. No siempre «el que no es conmigo, es contra mí»: seguir construyendo consensos es el reto.

Juan Nicolás Padrón

Juan Nicolás Padrón ha sido Subdirector Fondo Editorial Casa de las Américas e investigador del Centro de Investigaciones Literarias Casa de las Américas